junio 17, 2013

Herméticamente Abierta / Gherasim Luca



El amor el torrente el vacío la silla
la silla vacía
la silla torrencial y vacía suspendida en el metavacío
la metasilla está suspendida de la cuerda torrencial del metavacío
la metacuerda aprieta y absorbe el metacuello torrencial
de aquel que está suspendido por la cuerda
del cuello de la mujer
del cuello tenue y flotante de su metamujer
vacía torrencial y sentada
la metamujer torrencial está sentada en la silla
sentada en el vacío de su silla
ella metaflota perpetuamente en el metavacío absoluto
de mis deseos absolutamente torrenciales
absolutamente meteórica y torrencial
la metacabeza de la metamujer sustancial y meteórica
surge como una flecha
entre el metamuslo de mis sueños y el metadiente de mis deseos
flecha mordedora y rápida
que se apoya ligeramente inclinada
en el respaldo de la metasilla de mis sueños y deseos
siempre sentada siempre imprevisible y absolutamente fulgurante
la metamujer flota y metaflota siempre en el vacío
con su pequeña metallama visible por transparencia
que arde en el interior torrencial de su cabeza
mientras muy cerca de la incandescencia de su cabeza
un poco por encima de su gran cabellera meteórica
pasa como una nube
nube proveniente de la evaporación instantánea
de sus vastos torrentes mentales
la gran tortuga metafísica
que amenaza con su pesadez gris torturadora metafísica
el hermoso físico carnal de la metamujer
concretamente sentada sobre su metasilla volante
volante flotante y sentada a su vez
sobre la silla sostenida voluptuosamente por los pies de mis sentidos
por mis cinco sentidos por las mil garras
y por las mil patas de la metasensualidad apasionada
tortuosamente sumergida en el metasudor
en la metasustancia infinita de mis sentidos
absolutamente sustanciales
los bellos ojos los bellos senos las bellas nalgas metafísicas
de la metamujer absolutamente sustancial
sustancial torrencial y meteórica
infringen el más allá torturador
de la metafísica sin física
infringen y anulan la gran nada metafísica
pues siempre sentada en la metasilla meteórica
de mis deseos meteóricos infinitos y torrenciales
la metamujer abre a la mujer
ella abre y descubre su carne translúcida
sus entrañas trascendentes su cabellera transmisible
eruptiva devoradora y durmiente
su corazón traspasado por las balas transparentes
de mis caricias angustiadas
su suave metavulva
su negra metaboca
el transplante inocente de la flor de su boca
en las tierras aéreas de mis muslos
la transmigración de la boca de su alma
hacia los muslos de mi aliento
los traslados insólitos
las transfuciones insondables
la transmutación gigantesca de todos los metametales amantes
meteóricos torrenciales metameteóricos y sustanciales
la transmutación gigantesca perpetua y triunfante
de la leche materna
en lava meteórica en metavacío sustancial
en esperma en esperma y en metaesperma universal
en esperma del diamante
en esperma de tu corazón
en esperma negro de la metalujuria absoluta
absolutamente lujuriosa y absolutamente absoluta

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