junio 12, 2013

Mamá.





La historia es más o menos así: el año 2010, Guillermo del Toro está navegando por internet y se encuentra con un corto llamado Mamá. Del Toro, queda sorprendido por la creatividad y potencia del relato, y tal como ha sucedido en otras oportunidades (y con otros personajes), decide contactarse con el creador y ofrecerle asesoría y equipo para dar vida, como largometraje, a la historia. El nombre del creador es Andrés Muschietti, un chico Argentino a quien del Toro, le ofrece la posibilidad de ser el director de la cinta, quedando a su cargo la producción. Es así como Mamá se transforma en un largometraje que llega hasta las grandes pantallas del mundo, y con ello, lanza a Muschietti directo a la fama.
La historia de la cinta relata lo ocurrido a dos pequeñas hermanas, que luego de sobrevivir a una tragedia familiar, concluyen perdidas en una cabaña abandonada en medio de un  bosque. Transcurridos cinco años, son encontradas por un tío y su novia quienes las llevan a vivir a su hogar descubriendo que las niñas, llevan también a una entidad que las ve y siente como si fueran sus hijas
En el papel, Mamá es una cinta irregular, que en sus casi 100 minutos de duración, no logra cumplir con todas las expectativas que generó, ya que carece de una fuerza permanente en el relato de los hechos. Cuenta con un inicio prometedor y un final entretenido, pero a medida que transcurren el tiempo, la historia se va atascando, volviéndose cíclica y emulando a otras cintas de “terror” ya antes vistas (The Ring, El Orfanato, The Baby Rooms, por ejemplo).
Se debe reconocer que es un trabajo noble y esforzado el de Muschetti, pero lamentablemente, solo se queda en eso, pues luego de ver completamente la cinta, uno queda con la sensación de que la historia creada en torno al corto, no es lo suficientemente potente como para poder absorberlo por completo. Se generan ripios y vacios y dan  la sensación de que ciertas secuencias (y hasta incluso personajes) fueron puestos en escena solo para rellenar.
La mano de Guillermo del Toro tiene participación directa en la cinta. Esto se percibe a través de esas características tan propias de su cine, y que en esta cinta, están insertas de manera evidente mediante ese tan particular sello: la proyección de detalladas imágenes, la exquisita fotografía con que cuenta la cinta, el especial cuidado en los fondos de luz y en las locaciones (siempre oscuras) y además, la preocupación por la estética en los efectos especiales aplicados. Todo esto reafirma la consecuencia permanente que tiene del Toro en su forma de ver e interpretar el cine (la influencia es demasiado notoria).
Otro de los puntos fuertes que tiene esta cinta es la interpretación de las jóvenes protagonistas: Megan Charpentier e Isabelle Nélisse. Las dos pequeñas sorprenden al caracterizar de forma notable sus respectivos papeles. Asumen sus roles perfectamente y generan una sensación de credibilidad en ello. Se adaptan sin problemas a las exigencias que el guión les establece, y saben desenvolverse y sobrellevar el peso de la historia sin dificultades. Respecto a la interpretación de los tíos (Nikolaj Coster-Waldau y Jessica Chastain), no es necesario hacer referencias pues ambos cumplen de forma correcta con sus papeles, de acuerdo a la experiencia actoral con la que cuentan.
Para concluir, Mamá es otra de las típicas cintas de terror estereotipada que está destinada a pasar sin pena ni gloria por las pantallas de los cines, producto de sus vacíos y ripios. Cuenta con puntos altos, pero en contra posición a sus defectos, se vuelve débil y común, lo que no le permite que sobresalga del resto de cintas de terror mediocres que permanentemente nos está entregando Hollywood.
 

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