junio 06, 2013

Zero Dark Thirty.




Zero Dark Thirty es la última cinta de la ya experimentada y premiada directora Kathryn Bigelow, quien, en la última entrega de los Oscar (2012), fue nuevamente a la pelea por el premio a la mejor película, presentando este triller que utiliza la captura de Osama Bin Laden como telón de fondo.
Se debe alabar la capacidad de Bigelow para narrar los hechos y generar un ambiente tan denso y de máxima tensión desde un principio y hasta el final de la cinta. Esto se vuelve algo que realmente impresiona en su trabajo ya que no es primera vez que lo vemos (también lo vivimos en The Hunt Locker). Para lograr este objetivo, la directora se vale de una cámara que a momentos, da la impresión de estar proyectando un documental más que una película. La gracia de Bigelow, radica en establecer un juego, que entremezcla, de forma inteligente, estas dos ideas manteniendo con ello, un equilibrio en la puesta en escena que funciona a la perfección.
La cinta inicia con una secuencia en negro que relata, grabaciones en vivo que se registraron el 11 de Septiembre y en donde se oye primero, a una mujer en uno de los vuelos que se estrellará contra las torres del World Trade Center, para luego escuchar otra voz que está dentro de una de las torres, cuando esta se está quemando. El hecho de proyectar un fondo negro y no utilizar imagen alguna de la tragedia, es algo que funciona, pues la directora entiende que no es necesario mostrar al espectador, nuevamente, algo que ya ha sido visto miles de veces. Posterior a ello, la siguiente secuencia muestra la imagen de un agente norteamericano torturando a un islamita. Este comienzo marca, claramente, el devenir de los hechos bajo una contraposición de ideas, que establecen un juego mental en el espectador. Lo que se ve no es lo que parece, pues la idea principal no es mostrar la búsqueda de justicia por lo acontecido y bajo una justificación de los hechos violentos, sino más bien, pavimentar un relato que se apegue al material que a la directora se le entrego para armar una historia (sin mancharlo emocionalmente).
Resulta evidente que las imágenes no pueden tener la real dimensión de los hechos acontecidos (llámese las torturas o interrogatorios), por lo cual, se percibe cierto grado de intencionalidad en mostrar algo “políticamente correcto” con el relato y la realidad que se conoce (esto mas allá de las polémicas que se formaron por las escenas de violencia). Esta situación en sí, no constituye un problema para la cinta y por el contrario, expía de culpas a la directora, ya que no afecta la intención principal que se quiso plasmar, más aun, si no se conoce la otra versión de quienes sufrieron los interrogatorios y torturas (hay que tomar en consideración que todo el material que dio vida a esta cinta se elaboró en base a documentos entregados por la CIA).
Otro detalle a considerar, es que esta peli, fue presentada mundialmente, como la cinta que relata los hechos que dieron lugar a la captura del terrorista más buscado en la historia: Osama Bin Laden; situación que en el fondo, no resulta del todo cierta, ya que el relato no se centra en este hecho, sino mas bien, en mostrar el largo trabajo que realizó una agente de la CIA de nombre Maya (papel que interpreta de forma notable Jessica Chastain) y como va evolucionando su personalidad, a medida que los hechos acontecen. Esta situación hace que la imagen de Osama, pase a segundo plano en la historia, quedando solo en el nombre. Todo se centra en extrapolar la realidad que vive Maya al llegar tímidamente a una base de inteligencia norteamericana en donde todo se dictamina por hombres, y como ella, al transcurrir los años, y después de vivir la pérdida de su mejor amiga, comienza a obsesionarse con encontrar y capturar al terrorista, cambiando su personalidad, y con ello su relación con todos los demás.  
La actuación de Jessica Chastain es sobresaliente. Asume toda la responsabilidad de llevar el peso de la cinta sobre sus hombros, ya que los demás personajes, son todos marcadamente secundarios. Cumple su objetivo con creces. Sabe proyectar, de manera impecable, la hermeticidad inicial, y así también, los cambios radicales de personalidad que va sufriendo su personaje a través del tiempo. Cuando el guión la exige, cumple sin problemas.
La banda sonora de la cinta, a cargo del Sr. Alexandre Desplat (The Tree of Life o las Harry Potter 1, 2 y 3 entre varias más), confabula perfectamente con el ambiente de tensión permanente que la cinta presenta, aplicando, en la secuencia final, su máxima expresión de calidad sonora.
En resumidas cuentas, Zero Dark Thirty, es una cinta fundamental que no se debe dejar pasar, ya que es uno de los pocos proyectos gringos interesantes, que han salidos de Hollywood en este último tiempo.

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