julio 19, 2013

The world war Z




 


Lo primero que se debe tener en consideración, al hablar de The World War Z, es que uno no debe cometer el error de pensar que está frente a una adaptación propiamente tal de la novela de Max Brooxs. Esto no ocurre y aunque este trabajo aplica ciertas conexiones que le permiten rescatar ideas generales del texto (que son por ejemplo las que le dan vida a las andanzas del protagonista), la cinta en si, no es derechamente algo que se esmera en respetar al pie de la letra el espíritu del trabajo de Brooxs (que es la base de toda adaptación cinematográfica; quizás de ahí nacen todas las polémicas surgidas entre el productor y el escritor).
A pesar de esto, World War Z es una idea novedosa
 y muy bien elaborada, que viene a inyectar algo de luz y oxigeno al bastante oscurecido y casi “moribundo” genero zombie. Las conexiones que se pueden establecer con la novela dan a entender que el guionista (el cual no es un experto en la materia) rescató las mejores secuencias de los relatos y entrevistas transcritas del libro (que dio vida a la cinta), y los fue modificando e hilvanando, de tal forma que la estructura del film concentre todo su atención en las vivencias que debe sufrir Garry Lane (Brad Pitt), ex investigador de la ONU, quien en plena pandemia zombie, es separado de su familia con el fin de poder descubrir  el origen de la pandemia y así también un antídoto para acabar con la tragedia mundial que afecta al planeta. Es así como Lane, comienza un recorrido por diversos países buscando pistas que le permitan lograr su objetivo.
Es evidente que Marc Forster, (director de esta cinta y quien tampoco tiene mucha experiencia en el tema), se concentra en elaborar un mensaje inserto entre líneas, el cual apunta a potencializar los aspectos secundarios que están generados por el elemento zombie, vistos como un recurso generador de una tragedia mundial. La fragilidad social generada por la sobrepoblación, la globalización como un arma de doble filo en lo que a causas de salud se refiere, el caos como un elemento imperativo y la falta de colaboración entre los países al momento de sobrellevar una tragedia mundial, son las lecturas secundarias que uno puede percibir. Hasta acá, la cinta cumple de una manera respetable.
Ahora bien, toda la avalancha de críticas que ha sufrido este trabajo, ya sea por el poco respeto al sustento literario que le da vida y la falta del elemento gore (elemento intrínseco en una cinta zombie) tiene su justificación en la propia naturaleza de su creación. A mi parecer, resulta imposible transcribir con mayor transparencia el texto a la pantalla, sin obviar elementos que son relevantes en el libro. Su estructuración determina parámetros que son difíciles de abarcar en la literalidad, lo cual justifica plenamente la concentración de la historia en el personaje que interpreta Pitt. Si se diera mayor cabida a la profundización de personajes secundarios, o a relatar otros pasajes relevantes del texto y que están fuera de la línea de acontecimientos, la cinta tendría que haber aumentado su timing de forma considerable, lo cual inevitablemente, más que potenciarla la hubiera terminado debilitando. La línea es secuencial, no así en el texto escrito, por lo cual la complementación de los tiempos y relatos fortalecen el liev motiv de una manera impecable (junto con la novela de Loureiro son los mejores textos zombie que he leído).
Por otro lado, y en lo que se refiere a la ausencia del elemento gore (que es otro de los sustentos de las cintas zombie) y que da lugar a las criticas generadas, solo cabe plantearse la siguiente pregunta: ¿Qué esperar de esto, si se sabe que es una mega producción hollywoodense que no se puede dar el lujo de marginar mediante la censura a un grupo importante de espectadores que están dentro de la clasificación PG-13 o R? Este mismo factor de critica se le podría haber atribuido, por ejemplo, a la cinta de Francis Lawrence, I am Legend, que tampoco cuenta con el gore en su esencia pero cumple sin duda.
La masificación en la generación de cintas zombie en un circuito alternativo da pie a la utilización de recursos en donde la sangre y las viseras actúan de manera libre y sin conciencia, y esto a fin de cuentas
 no es algo malo pero se debe tener en consideración ya que establece una estigmatización y limitaciones con el cine comercial, lo cual permite que se puedan elevar criticas sin tener en cuenta este factor ni sopesar sus diferencias.
Otro elemento que se debe resaltar es el trabajo de Pitt en esta cinta. Es contundente. Sobre sus hombros recae todo el peso de la historia y el tipo lo sabe llevar de la mejor manera. Realiza una presentación solida y se le cree. Cada vez que el guión se lo exige, cumple.
La cinta cuenta además con una muy buena fotografía, imágenes acabadas y acertados encuadres de planos y locaciones que potencian el transitar de los personajes y las sensaciones de caos imperativo.
Buen soundtrack y un guión que a ratos deja en evidencia algunos ripios en su estructuración, pero que a fin de cuentas, terminan pasando inadvertidos.
Para finalizar, The World War Z es una cinta que vale la pena ver (independiente si a alguien le agrada el género zombie o no), pues entrega lecturas alternativas que generan reflexión y comentarios una vez concluida. Es un trabajo inteligente, bien elaborado y que por sobre todas las cosas entretiene, que a fin de cuentas, es su objetivo final.



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