julio 04, 2013

Tres poemas de Andrés Sabella.



I. Infraestructura.

Muchos hombres se preguntan como es la revolución
buscándola en los dones del aire, en las ceremonias del mar
y no saben que ella está a su lado
en los muelles cerca de las frutas extrañas y las barras de cobre,
en la dulzura de las espigas que levantan el día
en las blasfemias de humo que claman las chimeneas
en el fuego clandestino de las imprentas ilegales
en la mueca de las minas
en la agresividad de las ramas ocultas
en las calderas de los barcos, con una gota de océano en los ojos
en los arrabales donde las estrellas dejan caer su polen fascinante
en las calicheras repletas de soles desmedidos y muertes silenciosas
bajo las palmeras y en el caucho, entre el petróleo y la res,
en la heroicidad de las madres que paren en las calles
en los niños vestidos de frio
en esos mendrugos de pan duro desdeñados hasta por las noches
¡Oh revolución, compañera esplendida, madre del sol,
hembra magistral, de caderas capaces de aguantar el embarazo del mundo
de senos maternales y llenos de un fulgor de maravilla
tiene los ojos negros, de hierro joven
laca blanca y rosa, del rosa de la huelgas
y en tu boca se confunden los rayos de todas la proclamas!
los burgueses dicen de ti, ¡Gran perra!
porque vives en medio de los hombres
porque vas con ellos al mitin, al campo a la usina
porque visitas sus habitaciones desoladas y eres desenvuelta como el fuego
porque mantienes en sus sonrisas un trafico de estrellas
y tu amistad es el domingo de su pureza
los burgueses te llaman ¡vagabunda!
pues tu sombra cubre el rumor de los mares
y vuelas, infatigablemente, a través de los continentes
madurando a los seres.

Desde que partiste segura de la frente de Lenin
el hombre comenzó a darse la mano con el hombre.

II. Otoño

¡Si yo pudiera hacer
con este cielo blanco
camisas para los niños pobres!

III. Habla Abilio Rojas, antiguo pampino.

En esta pampa, fatigué las manos
me tutearon el combo y la barreta
era mía la boca de la grieta
mío el viento de labios casi humanos

En los montes reconocía hermanos
nitrato y sol cargaba mi carreta
¡hasta la sed oscura fue una veta!
Mi sudor quemó el vientre de los llanos

Sobre las huellas machaqué el fracaso
de la robusta haz hice cuchilla
para vaciar los tuétanos del día

Caballero de nada y cielo raso
mi corazón fue perro de cuadrilla
¡un corazón que muerde todavía!

2 comentarios:

  1. Gracias, Vicente por mostrar un Andrés Sabella que generalmente se oculta: el de la sensibilidad social y la rebeldía.
    Pregunta: ¿En qué libro aparece el poema "Infraestructura"?
    Gracias de nuevo

    ResponderEliminar
  2. Hola Cecilia, Estos poemas están en el libro A la puertas del Alba. Es el texto más decidor que define políticamente a Sabella. Sin duda marca un precedente para entender el pensamiento del poeta. Tengo el libro escaneado en formato PDF por hojas por si te interesa. Me avisas cualquier cosa. Saludos!!

    ResponderEliminar