agosto 19, 2013

El futuro

 
 
Realizar la adaptación de una novela al cine, hacer de las palabras imágenes de luz, será siempre un trabajo no menor que conlleva bastantes riesgos a la hora de evaluar los resultados finales. Todo puede ser una incertidumbre en el ojo del director y todo se devela al momento en que la cinta concluye. La hora en que la voz adquiere un peso relevante.
Para que la adaptación logre un resultado correcto, el realizador debe encontrar un equilibro armónico entre la  transcripción del texto seleccionado y un cuidado en no alterar ni desfigurar el espíritu que encarna la historia, y como una cinta jamás podrá ser exactamente fiel a la obra literaria, se pueden permitir algunas licencias interpretativas que ayuden a sustentar el relato visual (siempre respetando los sucesos principales de la novela). La fidelidad debe ser representativa, y para esto, el cineasta se puede valer de elementos audiovisuales que le permitan mantener un acertado apego a la idea general.
El futuro, es la última cinta de la chilena Alicia Sherson, adaptación cinematográfica de un cuento de Bolaño, inserto en el libro “Una Novelita Lumpen” publicado el año 2002.
La historia relata lo ocurrido a Bianca (Manuela Martelli) y Tomas (Luigi Ciardo), dos hermanos chilenos radicados en Italia que pierden a sus padres en un accidente de tránsito y deben empezar a sobrevivir por su cuenta. Conocen a dos delincuentes que les ofrecen realizar un plan que cambiará sus vidas. Este plan consiste en introducirse en la mansión de un viejo actor ciego (Rutger Hauer) para robarle su fortuna.
Sherson realiza un trabajo aceptable para esta adaptación. No es una cinta brillante dentro del incipiente cine chileno, pero El futuro respeta de una manera acertada la estructura narrativa y el espíritu del texto en la pantalla. Aplica de forma inteligente y precisa, párrafos indicativos que son utilizados, mediante una voz en off, como conectores que refuerzan el relato visual de los acontecimientos. La directora sabe sacar partido a esto explotando al personaje de Bianca, y su difuso juego generacional en donde pasa de ser niña a ser mujer (casi madre) y luego vuelve a su condición original.
Hay una estética visual en la fotografía de la cinta que evoca recuerdos del cine italiano de los años 70. Sherson se vale para esto de una puesta en escena basada en fondos tenues y oscuros, carentes de luz y minimalistas los que generan una atmosfera decadente que envuelve y contagia a los personajes. Confabula de una forma positiva (Sherson es astuta en aplicar esta idea).
Las pausas también son un elemento que establece una diferencia y que debe ser tomado en consideración. Los silencios en que caen envueltos los personajes (como paréntesis en el relato) entregan la idea de que el universo en donde deambulan está marcado por la impavidez de la realidad que los aprisiona. Resultan un efectivo elemento significativo y relevante para entender el objetivo del trabajo que se quiere entregar.
Otro elemento que llama la atención en esta cinta es el manejo de la forma en que se establece la eroticidad de los personajes. Los desnudos y la escenas de sexo son proyectadas de tal forma que destacan artísticamente por sobre el fondo decadente que determina a los personajes. La prostitución no termina estableciéndose como tal y el amor fundamentado en la inocencia y la desesperación, es lo que prevalece como idea final. Un trato sutil dentro de un caos evidenciado. El resplandor de luz bella que emana del cuerpo desnudo de Bianca es lo que trae la esperanza a la cinta.
Para concluir puedo decir que El Futuro es un trabajo que a pesar de contener características que la pueden definir perfectamente como una cinta bastante aceptable, no podrá escapar a esa amarga realidad que viven muchas películas chilenas que terminan confinadas a las últimas estanterías de los video club por ser incomprendidas y poco valoradas.     

    

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