septiembre 13, 2013

The descendants.




El hombre, a través de la vida, se encuentra en una constante interacción con otros seres humanos. Los resultados de esta interacción social estarán determinados por varios factores de tipo psicológico y sociológico que condicionarán la necesidad de establecer vínculos y recibir apoyo. Esta interacción fluye en menor o mayor proporción, debido a las características que han ido formando y determinando la personalidad del individuo a través de su vida y de cierta forma, establecen la condición del ser humano como algo fundamental para llegar a conocerlo y entenderlo.
Este es el fuerte del cine de Alexander Payne: realizar un trabajo determinado en el análisis del ser humano y su relación con aquellos que lo rodean. Los sinsabores, las desgracias, alegrías, miedos, frustraciones y demás que lo determinan, constituyen la fuente de inspiración para historias que se enfocan en personajes que de una u otra manera, deben iniciar un camino (con sus aciertos y errores) hacia algo nuevo y que representa exponer toda la maravillosa complejidad de su constitución.
Lo realizado con anterioridad en la magistral About Schmidt y en inteligentísima Sideways reafirma el compromiso de este director con potenciar su trabajo en un enfoque humano, lo cual lo vuelve un cineasta valiente, en estos tiempos en donde el efectivísimo, es pan de cada día.
En The Descendants, Payne adapta el trabajo literario de Kaui Hemmings e instala a George Clooney en el pseudo paraíso Hawaiano, como un experto en leyes inmobiliarias y administrador de la tierras de una familia poderosa; que tiene a su esposa internada en una clínica en estado de coma, producto de una accidente en lancha; debido a esto  el protagonista debe hacerse cargo de ella y además de la vida de sus dos hijas.
Este es un trabajo impregnado de ese tan particular estilo que aplica Payne a sus cintas en donde las tragedias se mezclan sutilmente con situaciones graciosas y por las cuales, uno no sabe si compadecer o simplemente reírse del personaje y sus desventuras.
Como The Descendants se jacta de ser un trabajo actoral que basa todo su poderío en los personajes y la capacidad de estos para generar emociones dramáticas amparadas en sus propias características y sus imperfecciones; Clooney sobresale de manera brillante, entregando la caracterización de un personaje totalmente alejado de los estereotipos expresados en otras cintas y de los cuales, estamos tan acostumbrados a ver.
La fotografía en la cinta es otro punto alto y aunque no debe ser complicado realizar un mal trabajo en un lugar donde, casi no deben existir malas locaciones (imagino), aun así, los planos y las perspectivas son utilizadas de una forma inteligente, procurando no caer en una exageración ni volver la cinta una postal hawaiiana.
La banda sonora de la cinta está compuesta íntegramente por melodías típicas del lugar; melodías en donde predominan sonidos melancólicos, atribuibles, justamente, al transitar de los personajes por los diversos escenarios en los que se desenvuelven, y además, a las situaciones que les ha tocado vivir. Se adapta muy bien a las imágenes.
The Descendants, es una cinta que no requiere de grandes presentaciones. Basa su fuerza, en la simplicidad de aquello que puede ser un recurso poco valorado e incomprendido: la belleza de la fragilidad humana abriéndose paso (torpemente), entre lo cotidiano

1 comentario:

  1. ¿la banda sonora es composición original con melodías típicas o son melodías típicas de plano recopiladas?
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