junio 21, 2013

Los hombres huecos / T.S. Eliot



I

Somos los hombres huecos
Los hombres rellenos de aserrín
Que se apoyan unos contra otros
Con cabezas embutidas de paja. ¡Sea!
Ásperas nuestras voces, cuando
Susurramos juntos
Quedas, sin sentido
Como viento sobre hierba seca
O el trotar de ratas sobre vidrios rotos
En los sótanos secos
Contornos sin forma, sombras sin color,
Paralizada fuerza, ademán inmóvil;
Aquellos que han cruzado
Con los ojos fijos, al otro Reino de la muerte
Nos recuerdan —si acaso—
No como almas perdidas y violentas
Sino, tan sólo, como hombres huecos,
Hombres rellenos de aserrín.


II


Ojos que no me atrevo a mirar en sueños
En el reino del sueño de la muerte
Allí no aparecen:
Allí, los ojos son
Rayos de luz sobre una columna rota
Allí, es un árbol que se agita
Y voces
En el viento cantando
Más distantes y más solemnes
Que una estrella que se apaga.
No me dejen adentrarme más
En el reino del sueño de la muerte
Permítanme también que use
Disfraces convenientes
Piel de rata, plumaje de cuervo, maderos en cruz
Esparcidos por el campo
Comportarme como lo hace el viento
No más allá—
No ese encuentro último
En el reino crepuscular.

III


Esta es la tierra muerta
Esta es la tierra de los cactos
Aquí se erigen
Imágenes de piedra, 

aquí reciben la súplica
De la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella agonizante.
¿Es esto así
En el otro reino de la muerte

Despertar a solas
A la hora en que temblamos de ternura?
Labios que quisieran besa

Formulan oraciones a la piedra rota.

IV


Los ojos no están aquí
No hay ojos aquí
En este valle de estrellas moribundas
En este valle hueco
Esta quijada rota de nuestros reinos perdidos
En éste el último de los lugares de reunión
Nos agrupamos a tientas
Evitando hablar
Congregados en esta playa del tumefacto río
Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la perpetua estrella
La rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
La esperanza única
De los hombres vacíos.
 

V
 

Y damos vueltas al nopal
Al nopal, al nopal
Y damos vueltas al nopal,
A las cinco de la mañana.
Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
Cae la sombra
Porque Tuyo es el Reino
Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
Cae la sombra
La vida es muy larga
Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la Existencia
Entre la esencia
Y el descenso
Cae la Sombra
Porque Tuyo es el Reino
Porque Tuyo es
La vida es
Porque Tuyo es
Así es como se acaba el mundo
Así es como se acaba el mundo
Así es como se acaba el mundo

No con un golpe seco sino un gemido.

junio 18, 2013

Ecografía.

Inmóvil, entre la luz y la sombra que anegan
Tu presencia que a la alegría arrima
En la cúspide nuestro sentimiento sublima
Renace por ti el sol que luz nos entrega.

Vida que no detienes tú paso a lo tangible
Fluyen nuestros sueños inspirados en tus latidos
Más allá del miedo que creímos perdido
Estarás tú para reafirmar lo posible
Ya semillas que creces en campo de entrañas
Cuando inunde el mundo tu inocente mirada
Seremos faros que destruyan la maraña

Más nunca artesanos de tu alma forjada
Solo el inicio del arco iris que te ataña
Pues en ti nuestras sombras se verán iluminadas.
Vicente Arouet S.

He construido un jardín / Diana Bellessi



He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.
He construido un jardín para dialogar
allí, codo a codo en la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos
dejarse ir para cuidarlo
y ser, el jardín.
Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte.

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo el terror
si la belleza lo sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.

Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

junio 17, 2013

Ante nada, para nada / Hugo Mujica



I

Hay vidas que se consumen

                     a través de una ventana,

mueren sin encontrar
un camino,
mueren de no haber partido.

hay plegarias que son su propio eco;

esperanzas que son espejos:
aguardan
solo lo que aguardan,
se transforman en estatuas
de aquellos que esperaban,

son el miedo a perder
                 no el deseo del encuentro.

II

hay otras, otras vidas, que laten vida:
buscan
lo aún sin nombre
hacen del azar su esperanza,

no miran a lo lejos
                 hacen de la lejanía un atajo.

es la de hombres que hablan con palabras
que no son palabras
son golpes
contra el pecho de la vida,

como los que dan contra las paredes
los presidiarios
para que desde otra celda respondan.

son como mudos moviendo
los labios
dentro de una ronda de ciegos,

como mudos, sí,
pero sin cerrar la boca, sin traicionar el grito.

III

y hay vidas que ni gritan
ni golpean,
que no tienen ni siquiera una tapia donde
tatuar su nombre,
donde inscribir su paso,

son vidas a la intemperie: es la espera
en carne viva

como la un mendigo en medio
de un páramo

ante nadie, para nada,
                   pero sin bajar ni cerrar la mano.

Herméticamente Abierta / Gherasim Luca



El amor el torrente el vacío la silla
la silla vacía
la silla torrencial y vacía suspendida en el metavacío
la metasilla está suspendida de la cuerda torrencial del metavacío
la metacuerda aprieta y absorbe el metacuello torrencial
de aquel que está suspendido por la cuerda
del cuello de la mujer
del cuello tenue y flotante de su metamujer
vacía torrencial y sentada
la metamujer torrencial está sentada en la silla
sentada en el vacío de su silla
ella metaflota perpetuamente en el metavacío absoluto
de mis deseos absolutamente torrenciales
absolutamente meteórica y torrencial
la metacabeza de la metamujer sustancial y meteórica
surge como una flecha
entre el metamuslo de mis sueños y el metadiente de mis deseos
flecha mordedora y rápida
que se apoya ligeramente inclinada
en el respaldo de la metasilla de mis sueños y deseos
siempre sentada siempre imprevisible y absolutamente fulgurante
la metamujer flota y metaflota siempre en el vacío
con su pequeña metallama visible por transparencia
que arde en el interior torrencial de su cabeza
mientras muy cerca de la incandescencia de su cabeza
un poco por encima de su gran cabellera meteórica
pasa como una nube
nube proveniente de la evaporación instantánea
de sus vastos torrentes mentales
la gran tortuga metafísica
que amenaza con su pesadez gris torturadora metafísica
el hermoso físico carnal de la metamujer
concretamente sentada sobre su metasilla volante
volante flotante y sentada a su vez
sobre la silla sostenida voluptuosamente por los pies de mis sentidos
por mis cinco sentidos por las mil garras
y por las mil patas de la metasensualidad apasionada
tortuosamente sumergida en el metasudor
en la metasustancia infinita de mis sentidos
absolutamente sustanciales
los bellos ojos los bellos senos las bellas nalgas metafísicas
de la metamujer absolutamente sustancial
sustancial torrencial y meteórica
infringen el más allá torturador
de la metafísica sin física
infringen y anulan la gran nada metafísica
pues siempre sentada en la metasilla meteórica
de mis deseos meteóricos infinitos y torrenciales
la metamujer abre a la mujer
ella abre y descubre su carne translúcida
sus entrañas trascendentes su cabellera transmisible
eruptiva devoradora y durmiente
su corazón traspasado por las balas transparentes
de mis caricias angustiadas
su suave metavulva
su negra metaboca
el transplante inocente de la flor de su boca
en las tierras aéreas de mis muslos
la transmigración de la boca de su alma
hacia los muslos de mi aliento
los traslados insólitos
las transfuciones insondables
la transmutación gigantesca de todos los metametales amantes
meteóricos torrenciales metameteóricos y sustanciales
la transmutación gigantesca perpetua y triunfante
de la leche materna
en lava meteórica en metavacío sustancial
en esperma en esperma y en metaesperma universal
en esperma del diamante
en esperma de tu corazón
en esperma negro de la metalujuria absoluta
absolutamente lujuriosa y absolutamente absoluta