abril 07, 2014

Tres poemas de Héctor Hernández Montecinos.


 
 
Poema I.
 
Para ser un buen músico
no decir el mejor del mundo
son necesarias varias pequeñas practicas alternativas
extra DO RE MI
por ejemplo una de ellas
es hacer mucha gimnasia.
Vemos en el ejemplo ilustrado
como una primogénita
y un pájaro mago de juguete
hacen pesas con una victrola llena de música
porque la gracia es que las canciones
también pesan toneladas.
Usted ya se había dado cuenta
que es el disco
el hombre de agua también se quema
el siguiente paso fundamental
es el poder internarse en el instrumento
en el que uno quiere consagrar su vida.
También podrá ver en la imagen que hemos adjuntado
a un puta madre haciendo lo suyo
dentro de una flor de boca de dragón.
Instrumentos de aire, de agua de fuego
necesitan músicos asfixiados, ahogados o calcinados
instrumentos de metal necesitarán músicos mártires
como san Sebastián
instrumentos de percusión necesitarán
músicos sadomasoquistas
instrumentos de madera necesitaran carpinteritos salvadores de humanidades.
Ser músico no es nada fácil
por eso piénselo tres veces y media
antes de tomar un instrumento y empezar a ejecutar
sin quererlo
su propio réquiem y el anticipo
de una marejada de flores de hormigón.


II. Mancha

Mancha era la matriz nocturna
Mancha era la noche con sus germinaciones tempranas
Mancha era el perfume líquido del amanecer
Mancha era la primera gota de rocío sobre una hormiga
Mancha era la salida del sol derritiendo las últimas gotas
Mancha era el viento norte esparciendo las esporas doradas sobre los
valles

Mancha eran los ojos nuevos con que descubrir el mundo
Mancha era la embriaguez exquisita de las flores

Mancha era el moco rugiente de los caracoles
Mancha era el primer sonido de las hojas de los árboles sobre la tierra
Mancha era la fuerza para atravesar las montañas de un solo salto
Mancha era escuchar las copulaciones de las cigarras en la espesura del bosque
Mancha era el atardecer anaranjando las sombras
Mancha eran las palomas volando sobre el arroyo hacia sus nidos
Mancha era el cansancio de la luz sobre los cadáveres enterrados
Mancha era el sueño diario de los ríos
Mancha era entregarse limpio a lo que no se conoce
Mancha era la matriz nocturna.

Y alguien está presente creyendo no ser mancha Es este un
momento único de nuestro origen Una eyaculación de crueldad
desde los que aquí también están encerrados con nosotras
haciendo de nuestra corta vida un largo suicidio


Mancha es mi cama húmeda
Mancha es eso por lo que me apuntan con el dedo
Mancha es esa que dejaron en mi calzón
Mancha son los moretones

Mancha son las lágrimas sobre la falda de mamá
Mancha es el vómito de mi última borrachera 
Mancha son las mismas palabrotas por siempre
Mancha es la muerte en manos del poder homo bestia machina
Mancha es el humo de las habitaciones
Mancha es la de mi espalda después de los cuchillos y los látigos
Mancha es la saliva que le tiran a mi hermana
Mancha es el polvo blanco en las narices frías

Mancha son las gotitas de sangre en mi brazo
Mancha son todas las injusticias a que nos obligan como favor
Mancha es el que inicia el dolor en mis caderas
Mancha es el que me dejen sola en la aspereza del asfalto
Mancha es la vida desperdiciada
Mancha son mis susurros en tu oído
Mi dolor mi dolor mi dolor es una mancha.


III. Floto como hangar junto a otros trabajos mecánicos.

Y concluí así:
ahora me encanta todos lo que no tiene vida.
las piedras me escucharon con la boca abierta.
Los barcos se quedaron estupefactos.
Los parques volvieron a sus casas
y cenaron con sus padres.
No detenerse no significa estar en movimiento.
Como el océano y las olas que se preguntan si deben ya irse a navegar
aunque sea unos quinientos metros alrededor
de las marcas que dejaron nuestra miradas similares a faros
o postes de luz invisibles
o un cuerpo que se desea bombeando aire a través de caricias
moviéndose de manera circular en una cama
que se parece a una caja de fósforos
para fabricar una pequeña hoguera
cuyo humo sea una escala
para meterse al mar que son todos esos sueños que por allá flotan.
No le fuimos fieles a la luz y terminamos por quedarnos solos
se nos fue la noche.
Yo no me diferencio del rio
y a veces he llegado a querer que alguien se enriquezca conmigo
y se compre una casa hecha sobre el agua
donde los peces coman tréboles
y entren por los agujeros de la pared
que hizo el tiempo al lado del reloj.
En realidad no es que odie lo que tenga vida
quisiera salir a caminar con un avión
que me preguntara hacia donde está el sur
y yo decirle que no somos nosotros los que huimos
a los sumo una fotografía desde la muerte y ya.
Casi son las diez en esta ciudad
y la primera lluvia del año me hizo escribir
este poema
hay agua por todos lados y sombras que huyen
¿de qué?
¿de tener el mismo color que una paloma?
Los pájaros están vivos  y me gustan.
Ninguna conclusión es mas verdadera que la lengua que la dice
o de la mano que escribe como acariciando
a una hilera de pumas vistos de espalda.
Esto de preferir a los animales más que a la gente
me hace paradójicamente mas humano
y creo que mi ambición en todo esto
es tener un árbol para mí solo,
pero un árbol que vuele
y yo poder llamarlo y que venga hacia mí, decirle:

 
Regresa árbol que vuela, juntos salgamos a flotar
y ponle nuevos nombres a todo.

 

 

 

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