septiembre 22, 2014

Tres poemas de Andrés Escalera.






Retroceso en verso.

Ellos aman
vosotros amaís
nosotros amamos
él ama
tú amas
yo no.



Clases de aves.

Caen una a una,
por las bermas del cielo amarillo,
se niegan a terminar en una cementerio de aves
que nunca ha existido,


el hecho de volar a gran altura
ha quedado en un pasado de aves,
son de esa clase que se mimetiza con el llanto,


nacen y dibujan una tercera ala,
que las guia hacia la conjetura del topo,
allí descansan, algunas mueren,


buscan la combinación exacta
entre una pluma natural y un sastre universal
y se prueban los sueños del mundo,


caen entre cadenas,
bajo un orden enfermo de aves
y no piden perdón al al depredador,


son esa clase de aves
que saben con exactitud su signo,
saben que nunca han nacido,


se alejan de la madre
actúan como un padre frente a los ritos,
se automutilan los dedos,


a veces, cuando ya no pueden ver
al inhóspito horizonte
vuelan con cierto instinto de aves,


dan vueltas en círculos
se marcan un código en la frente
y se dejan caer sin aureolas.


Entonces, cuando las veo venir sin rumbo,
despegadas de los nidos,
caigo en cuenta que yo soy esa clase de ave,


aquella que se despega las alas al morir,
incauta de tierra,
entre algunos imaginados relojes de rocío.



Muralla.

Ella contaba el dinero como nadie
cuando sentía que sus dedos astutos se ensuciaban
al punto de la inmundicia;
me fui hacia un pasaje sin final a pensar en ella,
en la repetida oportunidad cansada
y en todo los dedos que han cubierto.

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