diciembre 16, 2014

Selección de poemas de Armando Roa Vial.




Ejercicio de Astronomía. Relectura de W.C. Williams.

Y digo noche
sin saber
como deletrear a las estrellas
(locuciones ateridas, negociando una palabra
en manos de la oscuridad)
sobre el yerto firmamento del poema.
El resuello sofocante de la almohada
muda de rostro
y zarpa: el corazón es un estibador de soledades
sobre la proa de un cuerpo
que no puede bañarse dos veces
ni en el mismo sueño ni en la misma noche.



Memoria. Relectura de Albert Camus.

Memoria, mujer inconstante,
no te asomes al olvido suplicando una plegaria.
Tus horas galopan
junto al río
entre abandonados brezales.
y aunque "el pensamiento de un hombre
sea ante todo su nostalgia"
ya no puedes abrevar
tus recuerdos en la orilla:
agua que no has de beber
déjala correr.



Alcantarillados. Relectura de Celine.

Lascivos alcantarillados
para corazones en desague:
la solidez de los buenos sentimientos
empozada en arsenales de retórica en descomposición
para acuñar falsas monedas
por los traficantes del amor.
Y entonces el maquillaje comienza a apestar.



Arenales. Relectura de Jack Kerouac.

Días, telegramas sombríos,
desfiladeros al deterioro
en los arenales de la vejez.
Desde las escolleras de los recuerdos
se agolpan como retoños difuntos
y saplican sus arrugas
en soledades madrugadas con antelación
y que miran de reojo al desencanto
en la linde fronteriza de la vida,
cuando el porvenir ampolla
el pies desclazo de la ilusión
sin nada más por testimoniar,
sin nada más por aguardar.



Pajarístico. Relectura de Juan Luis Martínez.

El peso humano
de los pájaros
los hace hablar en español,
no en pajarístico.
La persuación de la palabra
los hace cambiar de ciudadanía
para remonatr cielos más altos.
Entiéndase bien:
al lenguaje, con vuelo firme y veloz
también le brotan alas.



Sótano.

De tanto jugar con el lenguaje
olvidé cerrar la puerta de la palabra sótano
y la noche se desbarrancó escaleras abajo
entre paredes que se ajaban en silencio
y estertores de relojes
y baúles polvorientos
y un vago tumulto de pensamientos muertos.
Todo se volvió subterráneo
hasta perder sus raíces en medio de la oscuridad.
Y entonces sentí que algo se despeñaba
en la profundidad devoradora de mi boca
hasta convertirse en forma sombría,
en opresión de tierra
y en proximidad de huesos.

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