marzo 25, 2014

El Desierto de Atacama / Raúl Zurita.


 
 
 
 
QUIEN PODRÍA LA ENORME DIGNIDAD DEL
DESIERTO DE ATACAMA
COMO UN PÁJARO SE ELEVA SOBRE LOS CIELOS
APENAS EMPUJADO POR EL VIENTO.

 
A LAS INMACULADAS LLANURAS.  I

I. Dejemos pasar el infinito del Desierto de Atacama.

II. Dejemos pasar la esterilidad de estos desiertos
Para que desde las piernas abiertas de mi madre se
levante una plegaria que se cruce con el infinito del
Desierto de Atacama y mi madre no sea entonces sino
un punto de encuentro en el camino.

III. Yo mismo seré entonces una Plegaria encontrada
en el camino.

IV. Yo mismo seré las piernas abiertas de mi madre
Para que cuando vean alzarse ante sus ojos los desolados
paisajes del Desierto de Atacama mi madre se concentre
en gotas de agua y sea la primera lluvia en el desierto.

V. Entonces veremos aparecer el Infinito del Desierto.

VI. Dado vuelta desde sí mismo hasta dar con las piernas
de mi madre.

VII. Entonces sobre el vacio del mundo se abrirá
completamente el verdor infinito del Desierto de
Atacama.

 
EL DESIERTO DE ATACAMA.  II

Helo allí, helo allí
suspendido en el aire
el desierto de atacama

I. Suspendo sobre el cielo de chile diluyéndose entre auras

 II. Convirtiendo esta vida y la otra en el mismo Desierto de Atacama áurico perdiéndose en el aire.

III. Hasta que finalmente no haya cielo sino Desierto de Atacama y todos veamos entonces nuestras propias pampas fosforescentes carajas encumbrándose en el horizonte.

 
EL DESIERTO DE ATACAMA.   III

I. Los desiertos de atacama son azules.

II. Los desiertos de atacama no son azules
lo que quieras
ya, ya dime.

III. Los Desiertos de Atacama no son azules porque por
allá no voló el espíritu de J. Cristo que era un perdido.

IV. Y si los Desiertos de Atacama fueran azules todavía
podrían ser el Oasis Chileno para que desde todos
los rincones de Chile contentos viesen flamear por
el aire las azules pampas del Desierto de Atacama.

 
EL DESIERTO DE ATACAMA.  IV

I. El Desierto de Atacama son puros pastizales.

II. Miren a esas ovejas correr sobre los pastizales del
desierto.

III. Miren a sus mismos sueños balar allá sobre esas
pampas infinitas

IV. Y si no se escucha a las ovejas balar en el Desierto
de Atacama nosotros somos entonces los pastizales
de Chile para que en todo el espacio en todo el mundo
en toda la patria se escuche ahora el balar de nuestras
propias almas sobre esos desolados desiertos miserables.

 
EL DESIERTO DE ATACAMA.   V

Di tu del silbar de atacama
el viento borra como nieve
el color de la llanura.

I. El Desierto de Atacama sobrevoló infinidades de desiertos para estar allí.

II. Como el viento siéntalo silbando pasar entre el follaje de los árboles.

III. Mírenlo transparentarse allá lejos y solo acompañado por el viento.

IV. Pero cuidado: porque si al fin de Desierto de Atacama no estuviese donde debiera estar el mundo entero comenzaría a silbar entre el follaje de los árboles y nosotros nos veríamos entonces en el mismísimo nunca transparente silbante en el viento tragándonos el color de esta pampa.

 
EL DESIERTO DE ATACAMA   VI

No suenen las áridas llanuras
nadie ha podido ver nunca
esas pampas quiméricas.

I.  Los paisajes son convergentes y divergentes en el Desierto de Atacama.

II. Sobre los paisajes convergentes y divergentes de Chile es convergente y divergente en el Desierto de Atacama.

III. Por eso lo que esta allá nunca estuvo allá y si ese siguieses donde está vería darse vuelta su propia vida hasta ser las quiméricas llanuras desérticas iluminadas esfumándose como ellos.

IV. Y cuando vengan a desplegarse los paisajes convergentes y divergentes del desierto de atacama Chile entero habrá sido el más allá de la vida porque a cambio de atacama ya se están extinguiendo como un sueño los desiertos de nuestras propia quimera allá en estos llanos del demonio.

 
PARA ATACAMA DEL DESIERTO.   VII.

I. Miremos entonces el Desierto de Atacama.

II. Miremos nuestra soledad en el desierto.
para que desolado frente a estas fachas el país devenga
una cruz extendida sobre Chile y la soledad de mi facha vea
entonces el redimirse de mis otra facha: mi propia redención de desierto.
 
III. Quién diría entonces del redimirse de mi facha.
 
IV. Quien hablaría de la soledad del desierto.
para que mi facha comience a tocar tu facha y tu facha a esa otra facha y así hasta que todo Chile no sea si no una sola facha de con los brazos abiertos: una larga facha coronada de espinas.

V. Entonces la cruz no será sino el abrirse de brazos de mi facha.

VI. Nosotros seremos entonces la corona de espinas del desierto.

VII. Entonces clavados facha con facha como una cruz extendida sobre chile habremos visto para siempre el solitario expiar del Desierto de Atacama.

 EPÍLOGO

COMO UN SUEÑO EL SILBIDO DEL VIENTO
TODAVÍA RECORRE EL ÁRIDO ESPACIO DE
ESAS LLANURAS.