julio 16, 2014

Deje de mirarme las tetas, señor / Charles Bukowski

 
 
 
 
Big Bart era el tío más salvaje del Oeste. Tenía la pistola más veloz del Oeste, y se había follado mayor variedad de mujeres que cualquier otro tío en el Oeste. No era aficionado a bañarse, ni a la mierda de toro, ni a discutir, ni a ser un segundón. También era guía de una caravana de emigrantes, y no había otro hombre de su edad que hubiese matado más indios, o follado más mujeres, o matado más hombres blancos.
Big Bart era un tío grande y él lo sabía y todo el mundo lo sabía. Incluso sus pedos eran
excepcionales, más sonoros que la campana de la cena; y estaba además muy bien dotado, un gran mango siempre tieso e infernal. Su deber consistía en llevar las carretas a través de la sabana sanas y salvas, fornicar con las mujeres, matar a unos cuantos hombres, y entonces volver al Este a por otra caravana. Tenía una barba negra, unos sucios orificios en la nariz, y unos radiantes dientes amarillentos.
Acababa de metérsela a la joven esposa de Billy Joe, la estaba sacando los infiernos a martillazos de polla mientras obligaba a Billy Joe a observarlos. Obligaba a la chica a hablarle a su marido mientras lo hacían. Le obligaba a decir:
—¡Ah, Billy Joe, todo este palo, este cuello de pavo me atraviesa desde el coño hasta la garganta, no puedo respirar, me ahoga! ¡Sálvame, Billy Joe! ¡No, Billy Joe, no me salves! ¡Aaah!
Luego de que Big Bart se corriera, hizo que Billy Joe le lavara las partes y entonces salieron todos juntos a disfrutar de una espléndida cena a base de tocino, judías y galletas.
Al día siguiente se encontraron con una carreta solitaria que atravesaba la pradera por sus propios medios. Un chico delgaducho, de unos dieciséis años, con un acné cosa mala, llevaba las riendas. Big Bart se acercó cabalgando.
—¡Eh, chico! —dijo.
El chico no contestó.
—Te estoy hablando, chaval...
—Chúpame el culo —dijo el chico.
—Soy Big Bart.
—Chúpame el culo.
—¿Cómo te llamas, hijo?
-Me llaman «El Niño».
—Mira, Niño, no hay manera de que un hombre atraviese estas praderas con una sola carreta.
—Yo pienso hacerlo.
—Bueno, son tus pelotas, Niño —dijo Big Bart, y se dispuso a dar la vuelta a su caballo, cuando se abrieron las cortinas de la carreta y apareció esa mujercita, con unos pechos increíbles, un culo grande y bonito, y unos ojos como el cielo después de la lluvia. Dirigió su mirada hacia Big Bart, y el cuello de pavo se puso duro y chocó contra el torno de la silla de montar.
—Por tu propio bien, Niño, vente con nosotros.
—Que te den por el culo, viejo —dijo el chico—. No hago caso de avisos de viejos follamadres con los calzoncillos sucios.
—He matado a hombres sólo porque me disgustaba su mirada.
El Niño escupió al suelo. Entonces se incorporó y se rascó los cojones.
—Mira, viejo, me aburres. Ahora desaparece de mi vista o te voy a convertir en una plasta de queso suizo.
—Niño —dijo la chica asomándose por encima de él, saliéndosele una teta y poniendo cachondo al sol—. Niño, creo que este hombre tiene razón. No tenemos posibilidades contra esos cabronazos de indios si vamos solos. No seas gilipollas. Dile a este hombre que nos uniremos a ellos.
—Nos uniremos —dijo el Niño.
—¿Cómo se llama tu chica? —preguntó Big Bart.
—Rocío de Miel —dijo el Niño.
—Y deje de mirarme las tetas, señor —dijo Rocío de Miel— o le voy a sacar la mierda a hostias.
Las cosas fueron bien por un tiempo. Hubo una escaramuza con los indios en Blueball Canyon. 37 indios muertos, uno prisionero. Sin bajas americanas. Big Bart le puso una argolla en la nariz...
Era obvio que Big Bart se ponía cachondo con Rocío de Miel. No podía apartar sus ojos de ella. Ese culo, casi todo por culpa de ese culo. Una vez mirándola se cayó de su caballo y uno de los cocineros indios se puso a reír. Quedó un sólo cocinero indio.
Un día Big Bart mandó al Niño con una partida de caza a matar algunos búfalos. Big Bart esperó hasta que desaparecieron de la vista y entonces se fue hacia la carreta del Niño. Subió por el sillín, apartó la cortina, y entró. Rocío de Miel estaba tumbada en el centro de la carreta masturbándose.
—Cristo, nena —dijo Big Bart—. ¡No lo malgastes!
—Lárgate de aquí —dijo Rocío de Miel sacando el dedo de su chocho y apuntando a Big Bart—. ¡Lárgate de aquí echando leches y déjame hacer mis cosas!
—¡Tu hombre no te cuida lo suficiente, Rocío de Miel!
—Claro que me cuida, gilipollas, sólo que no tengo bastante. Lo único que ocurre es que después del período me pongo cachonda.
—Escucha, nena...
—¡Que te den por el culo!
—Escucha, nena, contempla...
Entonces sacó el gran martillo. Era púrpura, descapullado, infernal, y basculaba de un lado a otro como el péndulo de un gran reloj. Gotas de semen lubricante cayeron al suelo.
Rocío de Miel no pudo apartar sus ojos de tal instrumento. Después de un rato dijo:
—¡No me vas a meter esa condenada cosa dentro!
—Dilo como si de verdad lo sintieras, Rocío de Miel.
—¡NO VAS A METERME ESA CONDENADA COSA DENTRO!
—¿Pero por qué? ¿Por qué? ¡Mírala!
—¡La estoy mirando!
—¿Pero por qué no la deseas?
—Porque estoy enamorada del Niño.
—¿Amor? —dijo Big Bart riéndose—. ¿Amor? ¡Eso es un cuento para idiotas! ¡Mira esta condenada estaca! ¡Puede matar de amor a cualquier hora!
—Yo amo al Niño, Big Bart.
—Y también está mi lengua —dijo Big Bart—. ¡La mejor lengua del Oeste!
La sacó e hizo ejercicios gimnásticos con ella.
—Yo amo al Niño —dijo Rocío de Miel.
—Bueno, pues jódete —dijo Big Bart y de un salto se echó encima de ella. Era un trabajo de perros meter toda esa cosa, y cuando lo consiguió, Rocío de Miel gritó. Había dado unos siete caderazos entre los muslos de la chica, cuando se vio arrastrado rudamente hacia atrás.
ERA EL NIÑO, DE VUELTA DE LA PARTIDA DE CAZA.
—Te trajimos tus búfalos, hijoputa. Ahora, si te subes los pantalones y sales afuera, arreglaremos el resto...
—Soy la pistola más rápida del Oeste —dijo Big Bart.
—Te haré un agujero tan grande, que el ojo de tu culo parecerá sólo un poro de la piel —dijo el Niño—. Vamos, acabemos
de una vez. Estoy hambriento y quiero cenar. Cazar búfalos abre el apetito...
Los hombres se sentaron alrededor del campo de tiro, observando. Había una tensa vibración en el aire. Las mujeres se quedaron en las carretas, rezando, masturbándose y bebiendo ginebra. Big Bart tenía 34 muescas en su pistola, y una fama infernal. El Niño no tenía ninguna muesca en su arma, pero tenía una confianza en sí mismo que Big Bart no había visto nunca en sus otros oponentes. Big Bart parecía el más nervioso de los dos. Se tomó un trago de whisky, bebiéndose la mitad de la botella, y entonces caminó hacia el Niño.
—Mira, Niño...
—¿Sí, hijoputa...?
—Mira, quiero decir, ¿por qué te cabreas?
—¡Te voy a volar las pelotas, viejo!
—¿Pero por qué?
—¡Estabas jodiendo con mi mujer, viejo!
—Escucha, Niño, ¿es que no lo ves? Las mujeres juegan con un hombre detrás de otro. Sólo somos víctimas del mismo juego.
—No quiero escuchar tu mierda, papá. ¡Ahora aléjate y prepárate a desenfundar!
—Niño...
—¡Aléjate y listo para disparar!
Los hombres en el campo de fuego se levantaron. Una ligera brisa vino del Oeste oliendo a mierda de caballo. Alguien tosió. Las mujeres se agazaparon en las carretas, bebiendo ginebra, rezando y masturbándose. El crepúsculo caía.
Big Bart y el Niño estaban separados 30 pasos.
—Desenfunda tú, mierda seca —dijo el Niño—, desenfunda, viejo de mierda, sucio rijoso.
Despacio, a través de las cortinas de una carreta, apareció una mujer con un rifle. Era Rocío de Miel. Se puso el rifle al hombro y lo apoyó en un barril.
—Vamos, violador cornudo —dijo el Niño—. ¡DESENFUNDA!
La mano de Big Bart bajó hacia su revolver. Sonó un disparo cortando el crepúsculo. Rocío de Miel bajó su rifle humeante y volvió a meterse en la carreta. El Niño estaba muerto en el suelo, con un agujero en la nuca. Big Bart enfundó su pistola sin usar y caminó hacia la carreta. La luna estaba ya alta.
 

Poemas de Claudio Bertoni





Yoema.

Soy
tan egoísta
que no me ayudo
ni a mí mismo.



Dinero.

Si lo pienso
todo el tiempo
lo que más quiero es dinero
quiero libros
y los libros cuestan dinero
quiero compactos
y los compactos cuestan dinero
quiero una casa para vivir contigo
y una casa cuesta dinero
quiero un taller para mis esculturas
y un taller cuesta dinero
quiero un impermeable
y un impermeable cuesta dinero
quiero un auto para sacarte a pasear
y un auto cuesta dinero
quiero que vayas a la Universidad
y la Universidad cuesta dinero
quiero que comas bien
y la comida cuesta dinero
quiero que viajes a Tánger
y viajar cuesta dinero
te quiero a ti
y tú quieres dinero.
¿Qué más puedo querer
si no es dinero?

¡eres una endomorfa!


Infinitamente.

¿Y si después
de la muerte
hay una vida
infinitamente
más dolorosa
que esta?



Poema para una joven amiga que intento quitarse la vida

Me gustaría ser un nido si fueras un pajarito
me gustaría ser una bufanda si fueras un cuello y tuvieras frío
si fueras música yo sería un oído
si fueras agua yo sería un vaso
si fueras luz yo sería un ojo
si fueras pie yo sería un calcetín
si fueras el mar yo sería una playa
y si fueras todavía el mar yo sería un pez
y nadaría por ti
y si fueras el mar yo sería sal
y si yo fuera sal
tú serías una lechuga
una palta o al menos un huevo frito
y si tú fueras un huevo frito
yo sería un pedazo de pan
y si yo fuera un pedazo de pan
tú serías mantequilla o mermelada
y si tú fueras mermelada
yo sería el durazno de la mermelada
y si yo fuera un durazno
tú serías un árbol
y si tú fueras un árbol
yo sería tu savia y correría
por tus brazos como sangre
y si yo fuera sangre
viviría en tu corazón.



?

¿Por que decimos
que "vamos" a morir
cuando la verdad es
que venimos a morir?



Despierto.

Abro
mis dos
heridas.

Her



 
 
Si hay una característica típica que se le puede atribuir al cine de Spike Jonze (de ahora en adelante SJ) es esa capacidad de generar una profunda reflexión en el espectador. Ninguna de sus cintas te puede dejar ajeno a lo que has visto.
Primero lo vivimos en "Being John Malkovich" (Quieres ser John Malkovich) y ahí, SJ jugó con las regla de lo tradicional y bajo una historia de tintes surrealistas, estableció una metáfora en donde nos planteaba ese viejo anhelo de desear ser otro por la inconformidad de lo que nos ha tocado vivir. Luego vino la inolvidable "Adaptation" (El ladrón de orquídeas) en donde SJ, junto a su guionista Charlie Kaufman, elaboraron una historia que relata la creación de un guion cinematográfico utilizando recursos de metacine y exteriorizando (magistralmente) los conflictos interiores que vive el escritor tras la cinta. Su tercer trabajo (ya sin Kaufman en su equipo) fue la onírica y arriesgada apuesta titulada "Where the Wild Things Are" (Donde viven los monstruos) que derechamente nunca fue una cinta hecha para niños sino más bien, un trabajo que apuntaba a que el espectador adulto entienda y se sumerja en ese territorio en donde los niños suelen refugiarse cuando la cosa trata de relaciones con adultos o el mundo exterior.
Finalmente SJ nos presentó su último trabajo titulado "Her" una cinta que podría ser catalogada, a mi parecer, como un trabajo netamente visionario.
El establecer la idea de que la tecnología pueda sustituir las relaciones de pareja y permitir que esta satisfaga las necesidades más humanas, en una época en donde las relaciones personales se van volviendo cada vez más escasas debido a su intromisión avasalladora, no resulta imposible de creer, sino mas bien, algo que perfectamente puede suceder (y en un tiempo no muy lejano).
Con un guión sólido y brillante que no da lugar a ripios, la cinta va planteando un sin fin de preguntas que desnudan los miedos y las imperfecciones más básicas que nos condicionan. El manejo del tema es realmente notable pues cada argumento del guión en sí resulta una reflexión que aporta al tema.
El trabajo de Joaquin Phoenix en la cinta es meticuloso (todo en la cinta tiene un trato meticuloso). No da lugar a las especulación en su actuar y esto se complementa perfectamente con la elección de la voz en Off por parte de Scarlett Johansson que es otro acierto en su participación.
La atmosfera de Her es completamente melancólica: los tonos, las locaciones, la fotografía, la música; todo está impregnado de una débil lámina de tristeza que difumina los contrastes de esa pseudofelicidad que envuelve a sus personajes a momentos.
El trabajo de los actores secundarios no merece mayor reflexión pues es correcto dentro de la naturaleza de los acontecimientos.
La banda sonora es también otro acierto de esta cinta. Cuenta con algunos temas creados por el mismo SJ además de la colaboración de Arcade Fire e interpretaciones de  Phoenix y la Johansson (la que realizan con el fondo de un ukulele).
Finalmente se puede decir que "Her" es la prueba empírica de la notable evolución cinematográfica de SJ y para quien se catalogue como admirador de su trabajo resulta imprescindible el no marginarse de apreciar esta bella y reflexiva cinta.

julio 15, 2014

Nothing Personal

 
 
 
Cuando Nothing Personal concluyó, la primera idea que surgió en mi cabeza fue: "estamos ante una hermosa apología a la soledad". Y es que claro, esta película es simplemente eso: una historia que utiliza la soledad como el pretexto perfecto para desnudar a dos seres que la viven o la buscan por opción personal.
Es una película compleja la que nos presenta Urzula Antoniak (desconocida totalmente para mí). En ella se demuestra el excelente ojo de esta directora para montar una cinta de texturas  diferentes e inteligentes. Con una fotografía deslumbrante y filmada en el paraíso (que daría por vivir en ese lugar) esta cinta cuenta la historia de "TU" (jamás se sabe el nombre de ella) una chica que viene escapando de sepa que o quien y de Martin, un ermitaño que reside en una isla irlandesa de parajes perdidos. Ambos personajes arrastran cargas emocionales invisibles para el espectador pero que a todas luces hacen comprender que ellos, de una u otra manera, buscan o viven la soledad como su mejor opción de vida.
Los avatares del destino se encargaran, de juntar a estos seres frágiles y desprovistos entregándoles una nueva oportunidad para volver a confiar o creer.
Con un guion casi invisible y cargada de metáforas visuales, esta cinta se construye en cinco capítulos (La soledad, El fin de una relación, Matrimonio, El comienzo de una relación, Sola) que relatan el transitar y la evolución del conocimiento y la experimentación de los personajes, los cuales van renunciando a su soledad por la sola curiosidad de querer saber más el uno del otro (después de todo, el ser humano siempre será sociable intrínsecamente).
De imágenes y secuencias estáticas, esta cinta se fundamenta en los planos escenográficos como argumento principal. Todo los detalles y los recursos están bien puestos y son acordes con la realidad de los personajes. Los silencios son fundamentales en la cinta como así también las piezas de música que son utilizadas astutamente y que acrecientan la sensación de vacío en el ambiente (por más que los personajes la puedan utilizar contrariamente). 
Finalmente, Nothing Personal es una cinta bastante interesante que puede aportar otra visión a ese siempre complejo y temido (por muchos) estado de soledad en donde todo radica en la sanidad mental como eje de su aceptación; por otro lado, deja sembradas muchas expectativas con respecto al próximo trabajo de su desconocida directora; el cual, lo puedo dar firmado, no llegará a nuestras salas de cine.