agosto 08, 2014

Tres poemas de Julio Barriga (Cuaderno de sombras).




Luego de vivir cinco meses en La Paz
la irrealidad eclipsa mi ser.
Una nube como un enorme gato gris
se ha retrepado al Illimani.
Buscando una persona encuentro otra
hora o edad en que las coyunturas
me han abandonado.
Los libros que me salvaron del suicidio
(suicidio que me hubiera salvado
de ciertos libros)
Nostalgias del amor me han devastado
y arrasado aquí esperando
la próxima nota de mi canción inmortal.
El momento en que estas
frente a algo que no sabes lo que es.


...

La micro puja y trepa por la Jaime Freyre
Te vas dando cuenta
nada te ha sido perdonado
puentes caen en Chapare
camiones en Terija
si casi te estás sintiendo parte
de una embajada de la muerte
un tipo que espanta aves al amanecer
que se ha tenido que mutilar para elevarse
y desarrolla un personaje
ignorando el propio rostro.
Encuentros sin su búsqueda
vidas que solo pueden conducirte a la tumba
fascinación de descensos abismales.
Revelaciones que me las reservo
para escribir un poema infinito
sobre la maldad de la belleza.


...

Hijos de la casualidad.
Hijos del instante
de clausulas estancas.
Hijos del milenio milagroso
hijos de puta somos todos
del istmo a la península
hijos de los sueños
seres entre la lucidez
y el artista en bruto
multitudes estáticas que de pronto
se precipitan al caos.
Mi oficio es mirar al mundo con desprecio
y supremo desdén
cercado por las grietas de un orden
que no ha dejado de llover mierda
sin tregua sobre nuestra
desolación aniversaria.
Y el amor que se aleja
ya lejos de tus manos.
(solo en la posesión de mi abandono)
Cielos vibrantes que pasáis girando
llevadme con vosotros!
(enloquecido y silencioso como un murciélago)
allá donde con el alma y el arrepentimiento
se me arranque también el sentimiento
y aún no se si sufro o miento.
Mientras afuera la garua
sigue pronunciándose a si misma
diciendo sin decir que la ha dicho siempre
y calla su rumor, cómplice o enemigo
cuando el alcohol te reconcilia con la realidad
a fuerza de distorsionarla
y se instaura una duda en todas partes
como un impulso de estornudar que no se concreta
es esa brutal carrera en la que
jugamos nuestros huesos
por miedo de sustancias que inducen
estados de terror o júbilo lindantes con la muerte
la indisciplina cunde entre las fuerzas
y no puedo entrar en un tren de aterrizaje
por las acechanzas del maligno
...el maligno...hace chanzas?