septiembre 09, 2014

Tres poemas de Vanessa Diaz






La muerte de la Princesita.

Él era su tío, pero se lo metió igual,
Él era su héroe, pero se lo metió igual,
Él la protegía de dragones y fantasmas,
pero se lo metió igual,
Bajo las tormentas y fuertes lluvias la abrigaba,
Pero,
¡Se lo metió igual!
Los mejores dulces y juguetes le regalaba el tío, era el tío,
pero se lo metió igual…
Él era un hombre culto y glamoroso, pero se lo metió igual,
Él la amaba tanto, su niña, mi niña, la niña, con voz menguada le decía,
pero se lo metió igual…
Se lo metió mil veces, mil noches, mil días…
Ella tenía inocencia en sus ojos
pero sus calzones sangrantes vieron todo, lo vieron todo…
Ahora la pequeña princesita es una mujer
que llora como niña en los pantanos de sus recuerdos.



Una ola de Paz.

Cuando esté bajo el mar, cumpliendo mis sueños
querré escribirles.
Mis cartas llegaran mojadas.
Tendré tanto que contarles algún día...
cuando ustedes las guarden y las dejen secar.
Cada vez que anhelen escuchar una canción
emitida por un ave
que casi nunca o casi siempre
aparenta ser libre...
recuérdenme.



Hecatombe

No existen soles fugaces
para pedir deseos de día...