diciembre 01, 2015

Selección de poemas de Soledad Fariña (del libro Donde comienza el aire).



Cansada de sus hombres. (sobre "La Gruta" de Gabriela Mistral)

en un hueco del mar
seguir en la ceguera

pide a su madre-piedra
en el silencio se hablan:
la oscuridad es buena

viene de ahí la noche gusto a salmuera y yodo
en mi garganta-roca la oscuridades suave
mis hilachas tamizan la luz
entre los peces

y mi locura viene del mar,
hijita mía
medio deshecha entre las olas,
hijita mía,

mi madre ciega.


Deseo.  (sobre "Altazor" de Vicente Huidobro).

Tu mirada de pichón de túnel
de automóvil
ah, beber las gotas de rocío
de tus cabellos tejer una cobija
y guarecerte
de la lluvia y la caída
beso tus cabellos
lavados con las nubes
del alba
ah, qué hermoso
qué hermoso
ves la noche y el día
y el eje en que se juntan
el día se levanta en tu corazón
y tu bajas los parpados
lavas tus manos
en la mirada de dios
saltas
del vientre de tu madre
a la rosa perfumada de tu atmosfera
la rosa de la muerte
despeñada entre los astros de la muerte
te sientas
al borde de tus ojos
estas solo
del enigma al enigma
encerrado en la jaula
de tu destino
quemas los ojos que te miran
en vano te aferras a los barrotes
de la evasión posible
no hay puerta de salida:
se secará tu voz
y serás invisible
ah, beber las gotas de rocío
de tus cabellos
tejer una cobija
y guarecerte de la lluvia
y la caída.


Los pájaros wudko (sobre "Se ha despertado el pájaro de mi corazón" de Lionel Lienlaf).

le cortaron mis sueños
a los bosques
le dijeron que yo era
el silencio
que los había despertado.


Ella (a Rodrigo Lira).

y que hago con el pijama
japonés si nunca vuelve y dónde
archivo su recuerdo


Árbol de la vida (sobre una arpillera  de Violeta Parra).

su cara color lila
mira con ojos grandes,
su pelo su pelo enmarañado
a crecido hacia arriba
transformándose en árbol,
sus ramitas erguidas buscan el sol
y abajo, la mano también lila
sostiene un pajarito.

Fue así   (a Raúl Zurita).

duro, el amor: blanda y blancas fosas, negras, tormento y golpe somos, caemos, arrastramos. Tu sueño se hace día, se hace noche tu sueño, luego con el golpeas. Sangras. hay grandes cavidades que se acercan. de al ausencia -dirás- también puede vivirse, letras y resta y queda, amén de la piel blanca como nicho de luz, epitafio de letras, ojos, herida la rga abierta sin poder suturar, hubo tantos, tanta montaña como ahora son nubes, tanto, y el cielo va escalando y se levanta para luego caer, caer, como cae mi vida, como cae tu noche, blanda, blanca.

octubre 14, 2015

Selección de poemas de Jorge Teillier.





I.- Un desconocido silba en el bosque.
 
Un desconocido silba en el bosque.
Los patios se llenan de niebla.
El padre lee un cuento de hadas
y el hermano muerto escucha tras la puerta.

Se apaga en la ventana
la bujía que nos señalaba el camino.
No hallábamos la hora de volver a casa,
pero nos detenemos sin saber donde ir
cuando un desconocido silba en el bosque.

Detrás de nuestros párpados surge el invierno
trayendo una nieve que no es de este mundo
y que borra nuestras huellas y las huellas del sol
cuando un desconocido silba en el bosque.

Debíamos decir que ya no nos esperen,
pero hemos cambiado de lenguaje
y nadie podrá comprender a los que oímos
a un desconocido silbar en el bosque.




 

II.- El lenguaje del cielo.

El cielo habla un lenguaje gris,
y callan la grave voz del vino,
la leve voz del té.
Los espejos se fatigan
de repetir el nombre de las cosas.
No dicen nada. No dicen: "un visitante",
"las moscas", "el libro sobre la mesa".
No dicen nada los espejos.

Canción cantada para que nadie la oiga
es la esperanza de que esto cambie.
Niños que se acercan al ataúd del amigo muerto,
paso de ratas frente a la estufa en silencio,
el halo de humo pobre que hace rey al tejado,
o todo lo que desaparece de pronto
como el plateado salto del salmón sobre el río.

Una ráfaga apaga los ciruelos,
dispersa las cenizas de sus follajes,
arruga la vacía faz de las glicinas.
Todo lo que está aquí
parece estar verdaderamente en otro lugar.
Los jóvenes no pueden volver a casa
porque ningún padre los espera
y el amor no tiene lecho donde yacer.
El reloj murmura que es preciso dormir,
olvidar la luz de este día
que no era sino la noche sonámbula,
las manos de los pobres
a quienes no dimos nada.
"Hay que dormir", murmura el reloj.
Y el sueño es la paletada de tierra que lo acalla.



III.- Lluvia inmóvil.

No importa que me hayas cortado siete espigas
yo he roto todos los espejos
he cerrado todas las ventanas
y estoy condenado a permanecer
inmóvil en este pueblo
donde entre la lluvia y la vida hay que elegir la lluvia
donde el Hotel lo he bautizado Hotel Lluvia
donde los plateados élitros de la Televisión
relucen sobre tejados marchitos.

Tú me dices que todo se recupera
y que mi rostro aparecerá
en un río que he olvidado
y hay un camino para llegar a una casa nueva
creciendo en cualquier lugar del mundo
donde nos espera un niño huérfano
que no sabía éramos sus padres.

Pero a mí me han dicho que elija la lluvia
y mi nuevo nombre le pertenece
un nuevo nombre que no puede borrar ninguna mano
sino la de alguien que me conoce más que a mí mismo
y reemplaza mi rostro por un rostro enemigo.



IV.- Blue.

Veré nuevos rostros
Veré nuevos días
Seré olvidado
Tendré recuerdos
Veré salir el sol cuando sale el sol
Veré caer la lluvia cuando llueve
Me pasearé sin asunto
De un lado a otro
Aburriré a medio mundo
Contando la misma historia
Me sentaré a escribir una carta
Que no me interesa enviar
O a mirar a los niños
En los parques de juego.

Siempre llegaré al mismo puente
A mirar el mismo río
Iré a ver películas tontas
Abriré los brazos para abrazar el vacío
Tomaré vino sí me ofrecen vino
Tomaré agua si me ofrecen agua
Y me engañaré diciendo:
"Vendrán nuevos rostros
Vendrán nuevos días".



V.- Hotel nube.

He visto a un hombre que pensaba
ser perseguido
por la policía de todo el mundo.
Cambiaba de aviones, de buses y de trenes
y desconfiaba hasta de su soñolienta sombra.

He visto a un hombre buscando algo
que creía haber perdido en alguna parte
y no se acordaba dónde.

He visto a un hombre
siguiendo sin saber por qué un cortejo fúnebre. Bajo
el sudario ceremonial de la lluvia
escuchó un himno que lo llevó al Hotel Nube
donde creía llegar sin dejar huellas
y tras hacer la señal de asilo de los desamparados
confió en las puertas que se abrían piadosas.

En la sala de espera
había tipos que contaban nuestros pasos
esperando nuestra llegada
sinocultar siquiera entre sus mangas sus cuchillos asesinos
bendecidos por un Poder sin Gloria.

octubre 04, 2015

Lectura poética (Homenaje a Ezra Pound).


Danilo Pedamonte.



Fabbian Rossi



Irena Sendler (El acto de leer Parte 1).



Irena Sendler (El acto de leer Parte 2).



Tania Sepulveda 



Sergio Riquelme



Tebbo Straight



Beatriz Abarca



Aida Santelices / Tebbo Straight.



Sergio Moya



Fabbian Rossi

septiembre 20, 2015

Tres poemas de José Manuel Gaete / Del libro Testamento Existencial del Lobo Atropellado.




I.- Danza plástica de los neumáticos en un sábado absoluto de la historia humana.

Aseguro que la piedra nos espera
en la esquina recta del hartazgo
cuando se desata,
el vendaval de monedas dejando este epitafio:
fuimos locura de la nada,
que en vida dudo con hambre
y sirvió deseos
en su noche eterna.
voy a invitar ahora
a la alameda
donde florecieron los gorriones,
que adivinando,
los trenes venideros
se hundieron el hilo torvo
de este siglo:
hijo natural de águilas astrales,
oveja negra en la estirpe del tiempo,
enfermo de blu-jeans, mocasines
y cebollas.
Los invito ahora,
que mi cuerpo envejece
en una sartén de minutos,
ahora que ciego me asomo
a las ventanas genéticas
a observar hormigas ribonucleicas,
que en alfabeto plástico
me determinaron hombre,
ahora, que duermen las alondras patriarcales
en la biografía muda de los perros muertos,
ahora que suben las razas desde los zapatos
a curar los parpados quemados
por el vomito de Dios.
Y a la hora de al agudización de los oídos
siento, sientan caer la gota del abismo,
en medio voy,
con un temblor de monedas
en la frente del bolsillo hondo
cuando vuelan aves de los sueños,
ruedo pensado en la multiplicación del pan,
cinco por dos
catorce panaderías divinas,
perro mío, que estas en el cielo
escuchado sea tu ladrido
y que tus colmillos derramen harina
en las tripas de tus crías.
Tengo fe en el huevo universal
que bajara de las estrellas
hasta la piel de los hombres
y reclamo a ellas
desde los socavones negros
de la conciencia
el grano sublime
que regué con sudor
en los terrones negros de la dignidad
inhumana.
Me permito corregir a Huidobro
cuando escribía:
"Estrellas yo ´puse en marcha a los hombres",
que el pan es mas eterno que la estrella
en el cuelo del hambre.
Y alto de esta mesa
con mis calcetines rotos
al nocturno de esencias que dice textualmente:
he de consultarte mariposa
por las alas que ayer te elevaron,
por los ojos que dieron en plenitud
de las formas,
por los pies delicados que
inscribieron
el aire nocturno de tus siglos
sin nombre,
por la primera corola que estableció
tu existencia,
por el ultimo suspiro bajo las estrellas,
por tu siembra en el pantano de las cosas
donde palpita ciega la condición de los hombres.
Contesta mariposa o cántame
la historia que no encuentro en la carne.
Pero después de amor
partido por el infinito
palpita la piedra y me explica que
no habrá tambores esta primavera
para que dancen las cosas
hemos escogido los senderos vacíos
y vamos por los anchos edificios de la neurona
masticando moscas con el alma,
mientras nos esperan son ventanas
en la esquina más negra de universo.
Te perdono, Cristo, por los plumajes
Que preguntan
¿Acaso la abeja tiene
una aurora que persista
bajo el tropel de noches anchas,
que entran con sus muslos desnudos
a esta oficina larga?
Es que tiene los senos colgando
de las orejas
y a veces cae a la primavera
con los ojos arrastrados por las piedras.
Si, abeja
yo encontré tu boca en la basura
y me asustó la belleza de tus dientes,
Entonces me tragué una pestaña
para morir por ti,
vuela compañera,
con las piernas abiertas
que entraran los sapos a sembrarte
me perdono contigo difunta,
me perdono contigo cuando asumo
la infinita melancolía de las moscas
cuando maldigo
la transición larga de las estrellas,
cuando me desencadeno
en la mejilla precoz de la azucena
y decido clavar estos versos
en los senos universales, para inundar
la Tierra de leche
cuando se han muerto
los pájaros,
cuando se han roto
los huevos
cuando se han secado
los arboles.
¡Muerdan chicle con botas cardinales
y recen el último padre nuestro.

Epilogo.

Ahora,
nada barca vacía
por el mar oscuro del universo
tienes algo azul que no comprendo,
como latido largo,
como barro
o lágrima
escondida en los otoños,
tu sueño largo tiene forma de auroras
que pajo puentes lavando piedras,
nada barca tienes,
sino Tierra abierta
y preñada de astros,
nada barca conmigo que sangro
la pasión eterna de nadar SIN MANOS.

Me voy ahora cundo el viento desaloja
de vuestras cabelleras
las golondrinas
que mis manos inscribieron en su pelo
y les anuncio víctimas una niebla
que viene a desgranarse
es la vida,
LA VIDA
que triunfa sobre la muerte.


II.- Luciérnaga intermitente del misterio central del hombre.

Hace tantos vientos y decretos
que amaso la harina de esta carta,
para tus ojos de rio insatisfecho,
ahora rompo el paraguas del silencio
y me lluevo cóndor
sobre el herido potrero
de tus hijos orinados.
Confieso que guardé
tus raíces eucarísticas
en la seda antropológica
donde crece la alfalfa brumosa
del recuerdo,
allí brotaron tus manzanas voladoras
bajo la niebla metropolitana del mundo
y emergiste a horcajadas
sobre el bus doble piso de la vida,
pero, montaste una vez antes del postre,
alimentando tus caballos desbocados
en la hierba del olvido.
¡Oh! Sonata herida
en los escombros del hastío,
olvidaste que el amor es algo más
que una vuelta al mundo
en ochenta besos.
Curandera de almas
en la peste -macondiana-
de la patria,
ahora que el tiempo quema la hojarasca de tu pelo
y gime la araña universal pariendo la alborada
¡ahora!
dame la ciruela cremosa de tus labios
y el damasco antropomorfo
de tus mejillas oceánicas
¡Ahora...dame el delineador epistémico
de tus parpados felinos
y el discurso persuasivo de tu rímel,
golondrina política del encanto!
¡Dame tu mano de pentagrama,
maestra fecunda de la fruta humana...
y la guerra voluptuosa
de tu cuello tropical y marino!
¡Dame la lluvia salvaje
de tus apriscos nevados!
Hazlo antes que arda en el ocaso
como un bosque perdido en la bruma del tiempo.
Contéstame con fuego ensangrentado,
Luciérnaga intermitente
del misterio central del hombre.


III.- Post mortem.

Discurso del guerrero ante la derrota de la amada frente al mundo
que la obligó a vivir en función de las cosas materiales.

No fueron tus manos
los dedos de la luna
escribiendo en las esquelas nocturnas
las golondrinas iniciales de la rosa,
ni pudo ser tu pelo
la cabellera de las montañas,
coronando las alboradas geológicas.
Solo fuiste camuflaje
que la muerte adopta
en la guerra de la muerte,
herida la nada abre
en las cejas del alma.
Cruzaste por la vida
maquillada de inviernos,
buscando solo en la acción reproductiva
las señales de enigma,
así olvidaste que solo los regresos
depositan las claves exteriores
en los íntimos graneros de la especie.
Son ellos los que hacen al hombre-mundo
y al mundo-hombre
estructurando
las eternas unidades del misterio.

agosto 10, 2015

Currículum Vitae / Rodrigo Lira



I. DATOS PERSONALES

Nombre: Rodrigo Gabriel (1) Lira Canguilhem.
Fecha de nacimiento: 26 de diciembre de 1949, 11:30 a.m. (4).
Profesión: Escritor (ver antecedentes al respecto). Los ingresos indispensables provienen de la benevolencia de los padres.
Estado civil: Soltero, sin hijos (5).
Nivel cultural: Elevado (ver currículum vitae).
Nivel social: Ambiguo, en tanto existen fuertes diferencias en el “estrato” en que se lo sitúe según los factores que se consideren (por ejemplo, vive en un departamento (6) con piso de parquet, pero carece de televisor, equipo de sonido, juguera, lavarropas y movilización propia).


Notas: (1) Según fe de bautismo, “Rodrigo Gabriel Juan Esteban”.
(4) Si se agrega que el nacimiento tuvo lugar en la Clínica Santa María (carta natal u horóscopo). Agrego esto porque en ciertos círculos se le asigna alguna importancia; por ejemplo, Ernesto Sábato, en su novela “Abaddón el exterminador”.
(5) Lo de “soltero” es un problema.
(6) El postulante vive solo.



II. CURRÍCULUM VITAE

B) ESTUDIOS UNIVERSITARIOS / UNIVERSIDAD CATÓLICA – 1967 A 1970
1967: Escuela de Sicología.
1970: Escuela de Artes de la Comunicación – Centro de Estudios de la Realidad Nacional – Depto. de Historia.
1971: Trabajo en el Departamento de Publicaciones Educativas de la Editorial Nacional Quimantú. Viaje al norte de Chile. En noviembre-diciembre, hospitalización en la Clínica Siquiátrica Universitaria de la U. de Chile, a fin de establecer un “diagnóstico”, el que resultó ser “esquizofrenia hebefrénica”.


C) PERÍODO 1975 A 1977
1975: Ingreso a la Facultad de Bellas Artes de la U. de Chile.
Estos estudios se ven interrumpidos por una nueva hospitalización en la Clínica de la U. de Chile, en el curso de la cual aparece el Dr. Arístides Rojas Ladrón de Guevara, el que: a) me traslada a la Clínica del Carmen, y b) convence a mi madre de mi recuperabilidad, ante lo cual ella se decide a adquirir el departamento que aún ocupo, al cual me traslado en junio de ese año. Los consiguientes problemas de ambientación, alhajamiento, alimentación, soledad, etc., me hacen los estudios que comenzara.


F) EN EL CURSO DEL PRESENTE AÑO
me he dedicado exclusivamente a ordenar textos poéticos-literarios. Por otra parte, he estado estudiando –sistemática, bien que personalmente- técnica de vocalización, motivado por la posibilidad de participar con un grado más elevado de profesionalismo en recitales poéticos o espectáculos propiamente teatrales.




III. CONCLUSIONES
Como consecuencia, puede legítimamente concluirse que mi nivel cultural es bastante elevado. Puedo agregar al respecto que hablo, leo y escribo inglés correctamente, que leo francés fluidamente y me puedo dar a entender en esa lengua, y que la escribo con dificultades. Puedo también leer en voz alta en alemán, sin entender casi nada. Quisiera agregar también que lo que se suele llamar creatividad es en mí más excesiva, en tanto que si no se canaliza puede lograr resultados un tanto impredecibles.



V. ADVERTENCIAS
1) El postulante no dispone de una “personalidad agresiva”.
2) El postulante, en general, no es todo el tiempo una persona “dinámica”.
3) El postulante no tiene televisión, ni teléfono, ni “movilización propia”.
4) Como se indicó, el postulante no tiene una facilidad sobresaliente para integrarse fluidamente a grupos de trabajo en equipo.
6) El postulante, sin embargo, no es nada de tonto.


julio 13, 2015

Selección de poemas de Allen Ginsberg.




Canción.

El peso del mundo
es amor
Bajo la carga
de la soledad,
bajo la carga
de la insatisfacción
el peso,
el peso que arrastramos
es amor.

¿Quién puede negarlo?
En sueños
toca
el cuerpo,
en el pensamiento
construye
un milagro,
en la imaginación
angustias
hasta que nace
en el ser humano —

Observa desde el corazón
ardiente de pureza —
porque la carga de la vida
es amor,
pero acarreamos el peso
fatigosamente,
y hemos por lo tanto de descansar
en brazos del amor
finalmente
hemos de descansar en brazos
del amor..

No hay reposo
sin amor,
ningún sueño
sin sueños
de amor —
ya sean locos o helados
obsesionados de ángeles
o máquinas,
el deseo final
es amor
— puede no ser amargo,
puede no negar,
puede no retener
de ser negado:
el peso es demasiado grande
— ha de dar
a cambio de nada
como es entregado
el pensamiento
en la soledad
en toda la excelencia
de su exceso.

Los cálidos cuerpos
resplandecen juntos
en la oscuridad,
la mano se mueve
hasta el centro
de la carne,
la piel se estremece
de alegría
y el alma acude
gozosa a los ojos —
Sí, sí,
eso es lo que
yo deseaba
lo que siempre deseé,
siempre deseé
regresar
al cuerpo
donde nací.




Dulce Chico, Dame tu Culo.

Déjame besarte la cara, lamerte el cuello tocarte los labios,
que la lengua cosquillee la punta de la lengua,
nariz con nariz, calladas preguntas.
¿Nunca te has acostado con un hombre?
La mano acariciándote la espalda lentamente
bajando hacia las nalgas vello húmedo suave ano,
los ojos, a los ojos borrosos, una lágrima se desliza al verlo.

Ven chico, pásame los dedos por el pelo,
cógeme la barba, bésame los párpados, lámeme la oreja,
pasa los labios suavemente por mi frente
—te encontré en la calle cargaste mi equipaje—
pásame la mano por las piernas,
toca si esta allí, la delicada polla saeta
caliente en el hueco de tu palma, suave pulgar en el capullo.

Ven bésame los labios, la lengua húmeda, los ojos abiertos.
Un animal en el zoológico mirando desde su jaula
cráneo tu sonrisa, estoy aquí contigo, la mano resigue tu abdomen
desde el pezón baja por las costillas
suave piel hacia las venas de mi vientre,
a lo largo del músculo de tu entrepierna de seda brillante,
a través de tu larga polla
hacia el muslo derecho,
vuelve a subir por el suave canal de su músculo hacia la polla.

Ven cógeme en tu cuello
Trágate la saeta hasta la raíz de la lengua
Chupa la polla sólida —Yo haré lo mismo con la mojada piel
suave de tu polla, te lameré el culo—

Ven, ábrete, separa las piernas ponte este cojín bajo las nalgas
Ven tómala aquí, hay vaselina
en la erección está tu suave culo al aire
—hay una polla caliente en tu suave ano goloso—
relájate y déjala entrar—
sí relájate y déjame entrar, te quiero, sí vamos
¿te correrás aquí de todas formas
por contar con ese beso
con este abrazo
esa boca
estos dos ojos mirando,
esa dureza lenta a través de esa blandura
esta relajada dulce visión?




Lamentación del sin techo.

Perdona, amigo, no quise molestarte
pero volví de Vietnam
donde maté a un montón de caballeros vietnamitas
algunas damas también
y no pude soportar el dolor
y de miedo cogí un hábito
y pasé por la rehab y estoy limpio
pero no tengo lugar donde dormir
y no sé qué hacer
conmigo ahora mismo

Lo siento, amigo, no quise molestarte
pero hace frío en la calle
y mi corazón está enfermo solo
y estoy limpio, pero mi vida es un desastre
Tercera Avenida
y calle E. Houston
en el paso peatonal bajo el semáforo en rojo
limpio tu parabrisas con un trapo sucio
(24 de diciembre, 1996).




Aullido
 
I

Vi las mejores mentes de mi generación destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose por las calles de los negros al amanecer en busca de un colérico pinchazo,
hipsters con cabezas de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial con el estrellado dínamo de la maquinaria nocturna,
que pobres y harapientos y ojerosos y drogados pasaron la noche fumando en la oscuridad sobrenatural de apartamentos de agua fría, flotando sobre las cimas de las ciudades contemplando jazz,
que desnudaron sus cerebros ante el cielo bajo el El y vieron ángeles mahometanos tambaleándose sobre techos iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre los maestros de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar odas obscenas en las ventanas de la calavera,
que se acurrucaron en ropa interior en habitaciones sin afeitar, quemando su dinero en papeleras y escuchando al Terror a través del muro,
que fueron arrestados por sus barbas púbicas regresando por Laredo con un cinturón de marihuana hacia Nueva York,
que comieron fuego en hoteles de pintura o bebieron trementina en Paradise Alley, muerte, o sometieron sus torsos a un purgatorio noche tras noche,
con sueños, con drogas, con pesadillas que despiertan, alcohol y verga y bailes sin fin,
incomparables callejones de temblorosa nube y relámpago en la mente saltando hacia los polos de Canadá y Paterson, iluminando todo el inmóvil mundo del intertiempo,
realidades de salones de Peyote, amaneceres de cementerio de árbol verde en el patio trasero, borrachera de vino sobre los tejados, barrios de escaparate de paseos drogados luz de tráfico de neón parpadeante, vibraciones de sol, luna y árbol en los rugientes atardeceres invernales de Brooklyn, desvaríos de cenicero y bondadosa luz reina de la mente,
que se encadenaron a los subterráneos para el interminable viaje desde Battery al santo Bronx en benzedrina hasta que el ruido de ruedas y niños los hizo caer temblando con la boca desvencijada y golpeados yermos de cerebro completamente drenados de brillo bajo la lúgubre luz del Zoológico,
que se hundieron toda la noche en la submarina luz de Bickford salían flotando y se sentaban a lo largo de tardes de cerveza desvanecida en el desolado Fugazzi’s, escuchando el crujir del Apocalipsis en el jukebox de hidrógeno,
que hablaron sin parar por setenta horas del parque al departamento al bar a Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos saltando desde las barandas de salidas de incendio desde ventanas desde el Empire State desde la luna,
parloteando gritando vomitando susurrando hechos y memorias y anécdotas y excitaciones del globo ocular y shocks de hospitales y cárceles y guerras,
intelectos enteros expulsados en recuerdo de todo por siete días y noches con ojos brillantes, carne para la sinagoga arrojada en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada Zen Nueva Jersey dejando un rastro de ambiguas postales del Atlantic City Hall,
sufriendo sudores orientales y crujidos de huesos tangerinos y migrañas de la china con síndrome de abstinencia en un pobremente amoblado cuarto de Newark,
que vagaron por ahí y por ahí a medianoche en los patios de ferrocarriles preguntándose dónde ir, y se iban, sin dejar corazones rotos,
que encendieron cigarrillos en furgones furgones furgones haciendo ruido a través de la nieve hacia granjas solitarias en la abuela noche,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz telepatía bop kabbalah porque el cosmos instintivamente vibraba a sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando ángeles indios visionarios que fueran ángeles indios visionarios,
que pensaron que tan sólo estaban locos cuando Baltimore refulgió en un éxtasis sobrenatural,
que subieron en limosinas con el chino de Oklahoma impulsados por la lluvia de pueblo luz de calle en la medianoche invernal,
que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejando atrás nada sino la sombra de jeans y la lava y la ceniza de la poesía esparcida en la chimenea Chicago,
que reaparecieron en la costa oeste investigando al F.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes ojos pacifistas sensuales en su oscura piel repartiendo incomprensibles panfletos,
que se quemaron los brazos con cigarrillos protestando por la neblina narcótica del tabaco del Capitalismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en Union Square sollozando y desnudándose mientras las sirenas de Los Álamos aullaban por ellos y aullaban por la calle wall, y el ferry de Staten Island también aullaba,
que se derrumbaron llorando en gimnasios blancos desnudos y temblando ante la maquinaria de otros esqueletos,
que mordieron detectives en el cuello y chillaron con deleite en autos de policías por no cometer más crimen que su propia salvaje pederastia e intoxicación,
que aullaron de rodillas en el subterráneo y eran arrastrados por los tejados blandiendo genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por santos motociclistas, y gritaban de gozo,
que mamaron y fueron mamados por esos serafines humanos, los marinos, caricias de amor Atlántico y Caribeño,
que follaron en la mañana en las tardes en rosales y en el pasto de parques públicos y cementerios repartiendo su semen libremente a quien quisiera venir,
que hiparon interminablemente tratando de reír pero terminaron con un llanto tras la partición de un baño turco cuando el blanco y desnudo ángel vino para atravesarlos con una espada,
que perdieron sus efebos por las tres viejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar heterosexual la arpía tuerta que guiña el ojo fuera del vientre y la arpía tuerta que no hace más que sentarse en su culo y cortar las hebras intelectuales doradas del telar del artesano,
que copularon extáticos e insaciables con una botella de cerveza un amorcito un paquete de cigarrillos una vela y se cayeron de la cama, y continuaron por el suelo y por el pasillo y terminaron desmayándose en el muro con una visión del coño supremo y eyacularon eludiendo el último hálito de conciencia,
que endulzaron los coños de un millón de muchachas estremeciéndose en el crepúsculo, y tenían los ojos rojos en las mañanas pero estaban preparados para endulzar el coño del amanecer, resplandecientes nalgas bajo graneros y desnudos en el lago,
que salieron de putas por Colorado en miríadas de autos robados por una noche, N.C. héroe secreto de estos poemas, follador y Adonis de Denver -regocijémonos con el recuerdo de sus innumerables jodiendas de muchachas en solares vacíos y patios traseros de restaurantes, en desvencijados asientos de cines, en cimas de montañas, en cuevas o con demacradas camareras en familiares solitarios levantamientos de enaguas y especialmente secretos solipsismos en baños de gasolineras y también en callejones de la ciudad natal,
que se desvanecieron en vastas y sórdidas películas, eran cambiados en sueños, despertaban en un súbito Manhattan y se levantaron en sótanos con resacas de despiadado Tokai y horrores de sueños de hierro de la tercera avenida y se tambalearon hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de sangre sobre los bancos de nieve en los muelles esperando que una puerta se abriera en el East River hacia una habitación llena de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en los farellones de los departamentos del Hudson bajo el foco azul de la luna durante la guerra y sus cabezas serán coronadas de laurel y olvido,
que comieron estofado de cordero de la imaginación o digirieron el cangrejo en el lodoso fondo de los ríos de Bowery,
que lloraron ante el romance de las calles con sus carritos llenos de cebollas y mala música,
que se sentaron sobre cajas respirando en la oscuridad bajo el puente y se levantaron para construir clavicordios en sus áticos,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de fuego bajo el cielo tubercular rodeados por cajas naranjas de Teología,
que escribieron frenéticos toda la noche balanceándose y rodando sobre sublimes encantamientos que en el amarillo amanecer eran estrofas incoherentes,
que cocinaron animales podridos pulmón corazón pié cola borsht & tortillas soñando con el puro reino vegetal,
que se arrojaron bajo camiones de carne en busca de un huevo,
que tiraron sus relojes desde el techo para emitir su voto por una eternidad fuera del tiempo, & cayeron despertadores en  sus cabezas cada día por toda la década siguiente,
que cortaron sus muñecas tres veces sucesivamente sin éxito, desistieron y fueron forzados a abrir tiendas de antigüedades donde pensaron que estaban envejeciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de franela en Madison Avenue entre explosiones de versos plúmbeos & el enlatado martilleo de los férreos regimientos de la moda & los gritos de nitroglicerina de maricas de la publicidad & el gas mostaza de inteligentes editores siniestros, o fueron atropellados por los taxis ebrios de la realidad absoluta,
que saltaron del puente de Brooklyn esto realmente ocurrió y se alejaron desconocidos y olvidados dentro de la fantasmal niebla de los callejones de sopa  y carros de bomba del barrio Chino, ni siquiera una cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde sus ventanas, se cayeron por la ventana del metro, saltaron en el sucio Passaic, se abalanzaron sobre negros, lloraron por toda la calle, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos y discos de fonógrafo destrozados de nostálgico Europeo jazz Alemán de los años 30 se acabaron el whisky y vomitaron gimiendo en el baño sangriento, con lamentos en sus oídos y la explosión de colosales silbatos de vapor,
que se lanzaron por las autopistas del pasado viajando hacia la cárcel del gólgota -solitario mirar- autos preparados de cada uno de ellos o Encarnación de Jazz de Birmingham,
que condujeron campo traviesa por 72 horas para averiguar si yo había tenido una visión o tú habías tenido una visión o él había tenido una visión para conocer la eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denver, que volvían a Denver; que velaron por Denver y meditaron y andaban solos en Denver y finalmente se fueron lejos para averiguar el tiempo, y ahora Denver extraña a sus héroes,
que cayeron de rodillas en desesperanzadas catedrales rezando por la salvación de cada uno y la luz y los pechos, hasta que al alma se le iluminó el cabello por un segundo,
que chocaron a través de su mente en la cárcel esperando por imposibles criminales de cabeza dorada y el encanto de la realidad en sus corazones que cantaba dulces blues a Alcatraz,
que se retiraron a México a cultivar un hábito o a Rocky Mount hacia el tierno Buda o a Tánger en busca de muchachos o a la Southern Pacific hacia la negra locomotora o de Harvard a Narciso a Woodland hacia la guirnalda de margaritas o a la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de hipnotismo y fueron abandonados con su locura y sus manos y un jurado indeciso,
que tiraron ensalada de papas a los lectores de la CCNY sobre dadaísmo y subsiguientemente se presentan en los escalones de granito del manicomio con las cabezas afeitadas y un arlequinesco discurso de suicidio, exigiendo una lobotomía al instante,
y recibieron a cambio el concreto vacío de la insulina Metrazol electricidad hidroterapia psicoterapia terapia ocupacional ping pong y amnesia,
que en una protesta sin humor volcaron sólo una simbólica mesa de ping pong, descansando brevemente en catatonia,
volviendo años después realmente calvos excepto por una peluca de sangre, y de lágrimas y dedos, a la visible condenación del loco de los barrios de las locas ciudades del Este,
los fétidos salones del Pilgrim State Rockland y Greystones, discutiendo con los ecos del alma, balanceándose y rodando en la banca de la soledad de medianoche reinos dolmen del amor, sueño de la vida una pesadilla, cuerpos convertidos en piedra tan pesada como la luna,
con la madre finalmente, y el último fantástico libro arrojado por la ventana de la habitación, y a la última puerta cerrada a las 4 AM y el último teléfono golpeado contra el muro en protesta y el último cuarto amoblado vaciado hasta la última pieza de mueblería mental, un papel amarillo se irguió torcido en un colgador de alambre en el closet, e incluso eso imaginario, nada sino un esperanzado poco de alucinación-
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no voy a estar a salvo, y ahora estás realmente en la total sopa animal del tiempo-
y que por lo tanto corrió a través de las heladas calles obsesionado con una súbita inspiración sobre la alquimia del uso de la elipse el catálogo del medidor y el plano vibratorio,
que soñaron e hicieron aberturas encarnadas en el tiempo y el espacio a través de imágenes yuxtapuestas y atraparon al Arcángel del alma entre 2 imágenes visuales y unieron los verbos elementales y pusieron el nombre y una pieza de conciencia saltando juntos con una sensación de Pater Omnipotens Aeterna Deus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa humana y pararse frente a ti mudos e inteligentes y temblorosos de vergüenza, rechazados y no obstante confesando el alma para conformarse al ritmo del pensamiento en su desnuda cabeza sin fin,
el vagabundo demente y el ángel beat en el tiempo, desconocido, y no obstante escribiendo aquí lo que podría quedar por decir en el tiempo después de la muerte,
y se alzaron reencarnando en las fantasmales ropas del jazz en la sombra de cuerno dorado de la banda y soplaron el sufrimiento de la mente desnuda de América por el amor en un llanto de saxofón eli eli lamma lamma sabacthani que estremeció las ciudades hasta la última radio
con el absoluto corazón del poema sanguinariamente arrancado de sus cuerpos bueno para alimentarse mil años.
 
II

¿Qué esfinge de cemento y aluminio abrió sus cráneos y devoró sus cerebros y su imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch el sin amor! ¡Moloch mental! ¡Moloch el pesado juez de los hombres!
¡Moloch la prisión incomprensible! ¡Moloch la desalmada cárcel de tibias cruzadas y congreso de tristezas! ¡Moloch cuyos edificios son juicio! ¡Moloch la vasta piedra de la guerra! ¡Moloch los pasmados gobiernos!
¡Moloch cuya mente es maquinaria pura! ¡Moloch cuya sangre es un torrente de dinero! ¡Moloch cuyos dedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es un dínamo caníbal! ¡Moloch cuya oreja es una tumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch cuyos rascacielos se yerguen en las largas calles como inacabables Jehovás! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y croan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y antenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es aceite y piedra sin fin! ¡Moloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch cuya pobreza es el espectro del genio! ¡Moloch cuyo destino es una nube de hidrógeno asexuado! ¡Moloch cuyo nombre es la mente!
¡Moloch en quien me asiento solitario! ¡Moloch en quien sueño ángeles! ¡Demente en Moloch! ¡Chupa vergas en Moloch! ¡Sin amor ni hombre en Moloch!
¡Moloch quien entró tempranamente en mi alma! ¡Moloch en quien soy una conciencia sin un cuerpo! ¡Moloch quien me ahuyentó de mi éxtasis natural! ¡Moloch a quien yo abandono! ¡Despierten en Moloch! ¡Luz chorreando del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Departamentos robots! ¡Suburbios invisibles! ¡Tesorerías esqueléticas!
¡Capitales ciegas! ¡Industrias demoníacas! ¡Naciones espectrales! ¡Invencibles manicomios! ¡Vergas de granito! ¡Bombas monstruosas!
¡Rompieron sus espaldas levantando a Moloch hasta el cielo! ¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡Levantando la ciudad al cielo que existe y está alrededor nuestro!
¡Visiones! ¡Presagios! ¡Alucinaciones! ¡Milagros! ¡Éxtasis! ¡Arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡Adoraciones! ¡Iluminaciones! ¡Religiones! ¡Todo el cargamento de mierda sensible!
¡Progresos! ¡Sobre el río! ¡Giros y crucifixiones! ¡Arrastrados por la corriente! ¡Epifanías! ¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y suicidios! ¡Mentes!!Nuevos amores! ¡Generación demente! ¡Abajo sobre las rocas del tiempo!
¡Auténtica risa santa en el río! ¡Ellos lo vieron todo!  ¡Los ojos salvajes! ¡Los santos gritos! ¡Dijeron hasta luego! ¡Saltaron del techo! ¡Hacia la soledad! ¡Despidiéndose! ¡Llevando flores! ¡Hacia el río! ¡Por la calle!
 
III

¡Carl Solomon! Estoy contigo en Rockland
Donde estás más loco de lo que yo estoy
Estoy contigo en Rockland
Donde te debes sentir muy extraño
Estoy contigo en Rockland
Donde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
Donde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
Donde te ríes de este humor invisible
Estoy contigo en Rockland
Donde somos grandes escritores en la misma horrorosa máquina de escribir
Estoy contigo en Rockland
Donde tu condición se ha vuelto seria y es reportada por la radio
Estoy contigo en Rockland
Donde las facultades de la calavera no admiten más los gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
Donde bebes el té de los pechos de las solteras de Utica
Estoy contigo en Rockland
Donde te burlas de los cuerpos de tus enfermeras las arpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
Donde gritas en una camisa de fuerza que estás perdiendo el juego del verdadero
ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
Donde golpeas el piano catatónico el alma es inocente e inmortal jamás debería
morir sin dios en una casa de locos armada
Estoy contigo en Rockland
Donde cincuenta shocks más no te devolverán nunca tu alma a su cuerpo de su
peregrinaje a una cruz en el vacío
Estoy contigo en Rockland
Donde acusas a tus doctores de locura y planeas la revolución socialista hebrea
contra el Gólgota nacional fascista
Estoy contigo en Rockland
Donde abres los cielos de Long Island y resucitas a tu Jesús humano y viviente de la
tumba sobrehumana
Estoy contigo en Rockland
Donde hay veinticinco mil camaradas locos juntos cantando las estrofas finales de
La Internacional
Estoy contigo en Rockland
Donde abrazamos y besamos a los Estados Unidos bajo nuestras sábanas los
Estados Unidos que tosen toda la noche y no nos dejan dormir
Estoy contigo en Rockland
Donde despertamos electrificados del coma por el rugir de los aeroplanos de
nuestras propias almas sobre el tejado ellos han venido para lanzar bombas
angelicales el hospital se ilumina a sí mismo  colapsan muros imaginarios  Oh
escuálidas legiones corren afuera  Oh estrellado shock de compasión la guerra
eterna está aquí  Oh victoria olvida tu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a
través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste
(San Francisco, 1955-1956)
 
Nota al pie de pagina (Aullido).
 
¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa! ¡La nariz es santa! ¡La lengua y la verga y la mano y el agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos! ¡todo día está en la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!
¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo como tú mi alma eres santa!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la voz es santa los oyentes son santos el éxtasis es santo!
¡Santo Peter santo Allen santo Solomon santo Lucien santo Kerouac santo Huncke santo Burroughs santo Cassady santos los desconocidos locos y sufrientes mendigos santos los horribles ángeles humanos!
¡Santa mi madre en la casa de locos! ¡Santas las vergas de los abuelos de Kansas!
¡Santo el gimiente saxofón! ¡Santo el apocalipsis del bop! ¡Santas las bandas de jazz marihuana hipsters paz peyote pipas y baterías!
¡Santa las soledades de los rascacielos y pavimentos! ¡Santas las cafeterías llenas con los millones! ¡Santos los misteriosos ríos de lágrimas bajo las calles!
¡Santo el argonauta solitario! ¡Santo el vasto cordero de la clase media! ¡Santos los pastores locos de la rebelión! ¡Quien goza Los Ángeles es Los Ángeles!
¡Santa New York santa San Francisco santa Peoria & Seattle santa París santa Tánger santa Moscú santa Estambul!
¡Santo el tiempo en la eternidad santa eternidad en el tiempo santos los relojes en el espacio la cuarta dimensión santa la quinta Internacional santo el ángel en Moloch!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa la locomotora santas las visiones santas las alucinaciones santos los milagros santo el globo ocular santo el abismo!
¡Santo perdón! ¡compasión! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nosotros! ¡cuerpos! ¡sufriendo! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural extra brillante inteligente bondad del alma!.

julio 10, 2015

Selección de poemas de Enrique Lihn.




Cámara de tortura.

Su ayuda es mi sueldo
Su sueldo es la cuadratura de mí círculo,
que saco con los dedos para mantener su agilidad
Su calculadora es mi mano a la que le falta un dedo con el que me prevengo de los errores de cálculo
Su limosna es el capital con que me pongo cuando se la pido

Su aparición en el Paseo Ahumada es mi estreno en sociedad
Su sociedad es secreta en lo que toca a mi tribu
Su seguridad personal es mi falta de decisión
Su pañuelo en el bolsillo es mi bandera blanca
Su corbata es mi nudo gordiano
Su terno de Falabella es mi telón de fondo
Su zapato derecho es mi zapato izquierdo doce años después
La línea de su pantalón es el límite que yo no podría franquear aunque me disfrazara de usted después de empelotarlo a la fuerza
Su ascensión por la escalinata del Banco de Chile es mi sueño de Jacob por el que baja un án gel rubio y de alas pintadas a pagar, cuerpo a cuerpo, todas mis deudas
Su chequera es mi saco de papeles cuando me pego una volada
Su firma es mi entretención de analfabeto
Su dos más dos son cuatro es mi dos menos dos
Su ir y venir es mi laberinto en que yo rumiante me pierdo perseguido por una mosca
Su oficina es el entretelón en que se puede condenar a muerte mi nombre y su traspaso a otro cadáver que lo lleve en un país amigo
Su consultorio es mi cámara de tortura
Su cámara de tortura es el único hotel en que puedo ser recibido a cualquier hora sin previo aviso de su parte
Su orden es mi canto
Su lapicera eléctrica es lo que hace de mí un autor copioso un maldito iluminado o el cojonudo que muere pollo, según quien sea yo en ese momento
Su mala leche es mi sangre
Su patada en el culo es mi ascensión a los cielos que son lo que son y no lo que Dios quiere
Su tranquilidad es mi muerte por la espalda
Su libertad es mi perpétua
Su paz es la mía siempre y cuando yo goce de ella eternamente y usted de por vida
Su vida real es el fin de mi imaginación cuando me pego una volada
Su mujer es en tal caso mi gatita despanzurrada
Su mondadientes es ahora mi tenedor
Su tenedor es mi cuchara
Su cuchillo es mi tentación de degollarlo cuando me mamo un cogollo
Su policial es el guardián de mi impropiedad
Su ovejero es mi degollador a la puerta de su casa como si yo no fuera una maldita oveja extraviada
Su metralleta es mi novia con la que tiro en sueños
Su casco es el molde en el que vaciaron la cabeza de mi hijo cuando nazca
Su retreta es mi marcha nupcial
Su basural es mi panteón mientras no se lleven los cadáveres.




Canto General.

Mi canto particular (que te interprete, pingüino), producto de la
recesión y de otras restricciones/
Soy un cantante limitado, un minusválido de la canción.
Canto General al Paseo Ahumada
vuestro monumento viviente (Habrá otros, habrá otros: la
inmortalidad no es impaciente)/
Canto General de esta toma parcial de la naturaleza muriente de
Santiago/
y de los productos que producen a los hombres made in Taiwán
ellos se desviven/
enfervorizados por venderlos a cien pesos la unidad que
viven de los artificios naturalizados en Taiwán, la Gran Madre
Plástico/
Ella nos inunda el Rastro de sus deyecciones y babas
(y lo digo como consumidor eventual de algunos de estos
productos)/
Se te ofrecen, Pingüino, tres pares de calcetines por cien pesos/
un tomacorrientes por la misma suma, de tres arranques, de
esos que se derriten como un/
queso si se los hace funcionar con toda su capacidad instalada
Pero decir que canto es mucho pecaría de ingratitud si dijera
que me he visto en la dura/
necesidad de cantar
y/o derretirme como un queso electrificado
o de envolver a la carrera mi mercadería en un pliego de papel
así lo hacen esos/
subproductos de Taiwán los vendedores de plástico
cada vez que el pelotón y sus perros de caza se vuelven para
ahuyentarlos/
Corretean indolentemente hacia ellos como en una caleta de
pescadores una pedrada un/
golpe de remo los perros
echan a volar a las gaviotas de rapiña que se disputan el
deshecho de la pesca/
En una lengua muda tendría que cantar y que no generalizara
Para eso basta con nuestro monumento/
el Paseo Ahumada; en una lengua de plástico debiera
intrínsecamente amordazada y, por supuesto, desechable. Usted
le da cuerda/
y ella dice su Canto General sin necesidad de la pila eléctrica,
únicamente por cien pesos/
(la Flaca lo hizo por mucho más)
“Glolia al señol” diría ella y “Viva Chile mielda”.
La novedad del año como lo fue ese escupitajo taiwanés un
pulpo de plástico del tamaño de/
un huevo de paloma que pegado a una muralla de marmolina
descendía sin/
cuerda, avanzando con sus bracitos.
Nuestro modelo inaccesible cantó desde lo alto de la montaña
sagrada nosotros buscando/
el ras del suelo según nuestra adhesiva manera de dejarnos
caer como/
escupitajos de plástico
porque las condiciones están dadas de otra manera y así
nosotros dados de otra manera/
dados de otra madera plástico de Taiwán que caen sin un golpe
y mueren en el azar/
sobre la mesa húmeda en que se juega al cacho Nueva York
calle adentro/
Sí, Canto General a la pauperización que nos recorta el lenguaje
a un manoteo de sordomudos/
no alfabetizados.
Fíjese usted en la cantidad de palabras que vamos a necesitar
para leer de corrido una página del diccionario/
¿Dónde están? En la lista de los desaparecidos ¿detrás de qué
eufemismos se esconden?/
¿con qué máscaras recorren el Paseo Ahumada?
Escribir, por ejemplo, Democracia Ahora
significó un enorme costo social en el Estrato Bajo a esa frase
ingresaron/
cantidad de muertos casuales muchos de ellos niños algunos,
qué sé yo, y tan fácil que/
parecía repetirla
Los vendedores de esa idea por su parte, en el Estrato Medio,
se negaron a envolverla en el/
lienzo en que la exhibían cuando vinieron a ahuyentarlos
de la escalinata de la Catedral.
Toda una escena que recuerda la televisión europea
más de un parahéroe y yo palidecimos cuando la cabeza del
pelotón inició tropezando en/
los sentados su carga de la caballería escalinatas arriba
arrancándonos el lienzo a los parados de las manos
(el detalle de la palidez no lo registra la televisión)
Pero ésas no son más que palabras
qué son, por lo demás, nuestras metáforas
peones movidos como si uno cogiera piedras con que matar
dos pájaros de una amenaza.
No hacemos nada, no decimos nada
¿Con qué ropa subir ahora el Macchu Picchu
y abarcar, con tan buena acústica, el pastel entero de la historia/
siendo que ella se nos está quemando en las manos?
Los héroes negativos gozan de lo que padecemos: su libertad
incondicional/
una llama graneada y cada veinte metros un polvorín en pie de
guerra/
¿Quién paternalizaría con el cortapiedras o el hijo de la
turquesa/
como si esos desaparecidos no figuraran en la guía telefónica?/
Los muertos de nuestro tiempo acostumbran a suicidarse
Canto General a los héroes, que caen como grandes actores
desconocidos en el campo del/
simulacro defendiendo a sus ajusticiadores de la luz pública
a los desfigurados que sirven de combustible para que rebrote la
llama/
a las momias prematuras
Canto General y no caso por caso
porque el cantante está afásico
Guarda cama de sólo pensar en el río y de pensar en el río a esos
cuerpos cortados que/
derivan hacia su segunda muerte
la muerte de sus nombres en el mar
anonimato en grande y for ever.

Hay sólo dos países.
Hay sólo dos países: el de los sanos y el de los enfermos
por un tiempo se puede gozar de doble nacionalidad
pero, a la larga, eso no tiene sentido
Duele separarse, poco a poco, de los sanos a quienes
seguiremos unidos, hasta la muerte
separadamente unidos
Con los enfermos cabe una creciente complicidad
que en nada se parece a la amistad o el amor
(esas mitologías que dan sus últimos frutos a unos pasos del hacha)
Empezamos a enviar y recibir mensajes de nuestros verdaderos conciudadanos
una palabra de aliento
un folleto sobre el cáncer




Limitaciones del Lenguaje.

El lenguaje espera el milagro de una tercera persona
(que no sea el ausente de las gramáticas árabes)
ni un personaje ni una cosa ni un muerto
Un verdadero sujeto que hable de por sí, en una voz inhumana
de lo que ni yo ni tú podemos decir
bloqueados por nuestros pronombres personales

Tenemos aquí a un hombre, apretado el gatillo contra sus sienes
algo ve entre ese gesto y su muerte
Lo ve durante una partícula elemental del tiempo
tan corta que no formará parte de aquél
si algo pudiera alargarla sin temporalizarla
una droga (¡descúbranla!)
Se escucharían los primeros pálidos ecos
de una inédita descripción de lo que no es.




La ciudad del Yo.

La ciudad del Yo debiera paralizarse
cuando entra en ella la muerte
Toda su actividad es nada ante la nada
quiéranlo o no los agitados viajeros
que inútilmente siguen
entrando y saliendo de la ciudad
bajo la mano ahora
que convierte en sombras todo lo que toca
La mera inercia, sin embargo, despierta
en el gobernador una desahuciada esperanza
Ante la muerte se resiste a capitular
aunque tocado por ella es una sombra
pero una sombra de algo, aferrada
a la imitación de la vida.




Porque escribí.

 Ahora que quizás, en un año de calma,
 piense: la poesía me sirvió para esto:
 no pude ser feliz, ello me fue negado,
 pero escribí.


 Escribí: fui la víctima
 de la mendicidad y el orgullo mezclados
 y ajusticié también a unos pocos lectores;
 tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
 una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.


 Pero escribí: tuve esta rara certeza,
 la ilusión de tener el mundo entre las manos
 -¡qué ilusión más perfecta! como un cristo barroco
 con toda su crueldad innecesaria-


 Escribí, mi escritura fue como la maleza
 de flores ácimas pero flores en fin,
 el pan de cada día de las tierras eriazas:
 una caparazón de espinas y raíces


 De la vida tomé todas estas palabras
 como un niño oropel, guijarros junto al río:
 las cosas de una magia, perfectamente inútiles
 pero que siempre vuelven a renovar su encanto.


 La especie de locura con que vuela un anciano
 detrás de las palomas imitándolas
 me fue dada en lugar de servir para algo.


 Me condené escribiendo a que todos dudarán
 de mi existencia real,
 (días de mi escritura, solar del extranjero).


 Todos los que sirvieron y los que fueron servidos
 digo que pasarán porque escribí
 y hacerlo significa trabajar con la muerte
 codo a codo, robarle unos cuantos secretos.


 En su origen el río es una veta de agua
 -allí, por un momento, siquiera, en esa altura-
luego, al final, un mar que nadie ve
 de los que están braceándose la vida.


 Porque escribí fui un odio vergonzante,
 pero el mar forma parte de mi escritura misma:
 línea de la rompiente en que un verso se espuma
 yo puedo reiterar la poesía.


 Estuve enfermo, sin lugar a dudas
 y no sólo de insomnio,
 también de ideas fijas que me hicieron leer
 con obscena atención a unos cuantos psicólogos,
 pero escribí y el crimen fue menor,
 lo pagué verso a verso hasta escribirlo,
 porque de la palabra que se ajusta al abismo
 surge un poco de oscura inteligencia
 y a esa luz muchos monstruos no son ajusticiados.


 Porque escribí no estuve en casa del verdugo
 ni me dejé llevar por el amor a Dios
 ni acepté que los hombres fueran dioses
 ni me hice desear como escribiente
 ni la pobreza me pareció atroz
 ni el poder una cosa deseable
 ni me lavé ni me ensucié las manos
 ni fueron vírgenes mis mejores amigas
 ni tuve como amigo a un fariseo
 ni a pesar de la cólera
 quise desbaratar a mi enemigo.


 Pero escribí y me muero por mi cuenta,
 porque escribí porque escribí estoy vivo.


junio 18, 2015

Selección de poemas de Raúl Gómez Jattin.





1.- El humo sobre el aire.

Mi hermano Miguel a quien no conocí
ha venido a acostarse en mi hamaca.
Ojos claros de miel y sonrisa carnívora.
Ancho cuerpo para el abandono.
Como todos nosotros fuma para matar el aire.
Algo así como una señal de desventura.
mi madre no lloró la noche de su muerte.
Pienso. Antes de que se marche con el humo
que quizá lo hubiera amado.



2.- Íntimas preguntas.

¿De profesión?
Loco
¿De vocación?
Lerdo
¿De ambición?
Terco
¿De formación?
Ángel
Y ni aún así
pudo contrarrestar
el cabrilleo de los ojos de Jorge

¿De fornicación?
Lento



3.- Mariposa.
 
Estoy prisionero
en una cárcel de salud
y me encuentro no marchito
Me encuentro alegre
como una mariposa
acabada de nacer
“¡Oh, quien fuera hipsipila
que dejó la crisálida¡
Vuelo hacia la muerte.



4.-Anuncios.
 
Caigo de mí
hacia mí
¿Dolor? no
¿Angustia? no
¿Qué pues?
Vacío que me espera
Anuncios de la muerte



5.- Quizás eñ último vuelo.

Semeja un pedazo de cielo degajado
atravesando el cielo
impulsado por la onda del dios de los pájaros

Pájaro borracho de nísperos y de sol
Pajaro fugitivo de los venenos industriales
No cantas pero vuelas más que el viento

Azulejo, pájaro azul y gris violeta
escondido en la afinidad
del color del infinito y su nostalgia.



6.- Pequeña Elegía.

Ya para qué seguir siendo árbol
si el verano de dos años
me arrancó las hojas y las flores
Ya para qué seguir siendo árbol
si el viento no canta en mi follaje
si mis pájaros migraron a otros lugares
Ya para qué seguir siendo árbol
sin habitantes
a no ser esos ahorcados que penden
de mis ramas
como frutas podriadas en otoño.



7.- Me Defiendo.

Antes de devorarle su entraña pensativa
Antes de ofenderlo de gesto y palabra
Antes de derribarlo
Valorad al loco
Su indiscutible propensión a la poesía
Su árbol que le crece por la boca
con raíces enredadas en el cielo.



8.- Li Po.

El nos representa ante el mundocon su sensibilidad dolorosa como un parto.
Las flores del duraznero han caído a la grama
Tienen algo de caracola o de piel sonrosada
El viejo poeta chino se levantó muy temprano
y triste ha sorprendido el desastre del viento
Anoche se embriagó con unos nuevos amigos
que anduvieron muchos días para conocerlo
Todavía conserva en el bolsillo el poema
escrito con afecto por uno de ellos
en la mano una copa de vino
y bebe emocionado mientras mira las flores
Ha escrito tantos versos como ha podido
y siente a la muerte vigilándole los pasos
Beberá todo el día y al anochecer la luna
lo llamará en silencio a mirarla borracho
a perseguir su brillo entre las hojas húmedas
en el reflejo sobre los montes lejanos
y en el agua del río Amarillo la mirará
más hermosa que en lo alto del cielo
y borracho creerá realizado el milagro
de tocarla y mirarla de cerca y besarla
Y Li-Po va en busca de la luna en el agua
del río Amarillo de donde nunca jamás Li-Po
volverá.


9.- Retrato

Si quieres saber de Raúl
Que habita estas prisiones
Lee estos duros versos
Nacidos de la desolación
Poemas amargos
Poemas simples y soñados
Crecidos como crece la hierba
Entre el pavimento de las calles.



10.- Prisión.

Tengo en la cabeza
Un pájaro celeste
Que anida en esta prisión.
Tengo en este pájaro
Un ardiente corazón.
Tengo en ese corazón



11.- Pájaro 2.

En la clínica mental vivo
un pedazo de mi vida.
Allí me levanto con el sol
y entre tanto escribo
mi dolor y mi angustia.
Sin angustias ni dolores
ataraxia del espíritu
en que mi corazón
como una mariposa
brilla con la luz
y se opaca como un pájaro
al darse cuenta
de los barrotes que lo encierran.

Una frágil esperanza
De volar hacia Dios.

mayo 31, 2015

Selección de poemas de Gonzalo Rojas




Descenso a los infiernos.

Yo no descanso nunca. Yo no tengo reposo
porque me estoy haciendo y deshaciendo.
Soy la lengua incesante del mar que anuncia el éter y el abismo.


Mi palabra anda en boca de todos los amantes
que descuartizan su alma por los besos
para honrar con su llama la acción de la semilla.


¿Por qué veo a los hombres en catástrofe?
¿Por qué los veo presos
si siempre fueron libres, con las alas cortadas?


¿No soy hijo del hombre? ¿No soy parte del día?
¿No soy sobreviviente de otros ojos vaciados,
ojos que hace mil años se abrieron en el niño
que era mi propio cuerpo?


¿No heredarán mis ojos los hijos de mi canto
hasta hacerse otra vez un niño misterioso
que llorará ante el mar sin poder comprenderlo?


Me paseo furioso,
cortado en dos mitades milenarias,
como el gran mar que tiene dos cabezas erguidas
para mirar arriba y abajo la tormenta.


¿Dónde empieza y termina la pasión de mi cuerpo,
libre de la mentira? ¿Es mi sangre la estrella
del movimiento, sol de doble filo,
en que lo obscuro mata a lo confuso?


Me alimento de sangre.
Por eso estoy hundido,
en esa posición de quien perdió su centro,
la cabeza apoyada en mis rodillas,
como una criatura que vuelve a las entrañas
de millares de madres sucesivas,
buscando en esos bosques las raíces primeras,
mordido por serpientes y pájaros monstruosos,
nadando en la marea del instinto,
buscando lo que soy, como un gusano
doblado para verse.


¿Es la pasión la forma de mi conocimiento?
¿Son mis ojos las manchas
del aire? ¿O es el aire padre de la mentira?


El sol, todo este sol que me desvela al fondo de las últimas formas
con su estallido inexplicable,
me está poniendo ciego de mirar lo perdido.


Yo veo por mis actos mucho más que a través de mis visiones
que mi ceguera es parte de la total videncia,
cuya luz me fascina con sólo obscurecerme
debajo de esos soles ociosos y enredados
que componen los días de este mundo.


Mi obscuridad se sale de madre para ver
toda la relación entre el ser y la nada,
no para hacer saltar el horizonte,
ni para armar los restos de lo que fué unidad,
ni para nada rígido y mortuorio,
sino por ver el método de la iluminación
que es obra de mi llama.


Así vivo en lo hondo de mis cinco sentidos
mil años boca arriba y otros mil boca abajo,
pues necesito entrar a saco en cada cosa,
sembrar allí un volcán y dejarlo crecer
hasta que estalle solo.


Yo no explico las causas como si fueran flores
encima de una mesa llena de comensales,
mientras suena la música.


Oh miseria del hombre,
desde hace miles de años
la mentira es el único cadáver
que contamina el éter de las cosas:
el cadáver sin fin, ese pelo infinito
que aparece en el punta de la lengua.
Ese pelo de muerto que cae de la noche,
nuestro peor cuchillo,
que nos corta los ojos con dulzura.


Me imagino que todos los cobardes
viven de la mentira,
todos esos que buscan
los principios debajo de las piedras,
seres que no son hijos de sus obras
sino esclavos del miedo.




¿Qué se ama cuando se ama?

¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida
o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué
es eso: amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, sus rosas, sus volcanes,
o este sol colorado que es mi sangre furiosa
cuando entro en ella hasta las últimas raíces?


¿O todo es un gran juego, Dios mío, y no hay mujer
ni hay hombre sino un solo cuerpo: el tuyo,
repartido en estrellas de hermosura, en particular fugaces
de eternidad visible?


Me muero en esto, oh Dios, en esta guerra
de ir y venir entre ellas por las calles, de no poder amar
trescientas a la vez, porque estoy condenado siempre a una,
a esa una, a esa única que me diste en el viejo paraíso.




Del cubismo como serpiente

Fondo a fondo nada ha sido escrito aún y el planeta
lleno de ruido habráse estado vaciando
cabeza abajo
generación tras generación,
Apollinaire
por ahí,
Picasso, buzos
sigilosos.
Nariz,
¿qué hicimos?, pie izquierdo
¿dónde fuimos a parar?




Alcohol y sílabas
  
La primera palabra es ábreme, vengo
del frío, dame la escritura
para quemarme libre del énfasis, hoy
en el límite del escalón sonámbulo, justo
en la vuelta 26
de esta corrida con la muerte

porque el tiempo está ahí con su materia
traslucida, en este aire adivino
que me sube por las venas sin que sea yo
este yo que vuela y anda animal
sagitario por las calles, alcohol y sílabas

celebrando el cumpleaños del loco en la peor de las sintaxis
de diciembre, viéndolo todo
por anticipado en el marco sin espejo, el amor
y el vértigo, lo simultáneo
de estar en todas partes:
¿hay Dios
en esta quebrazón de copas, o lo que va a estallar
es el mundo?

 


Pablo de Rokha

No habrá pellín comparable, hasta la eternidad
no habrá pellín comparable al Macho Anciano que nos dio el fundamento
del instrumento, sin cuyo furor
lúcido no andan los volcanes, no crecen
portentosos en su turquesa los grandes ríos, nadie
pudiera nunca haber llegado al alumbramiento
con desenfado así diciéndole tú
al peligro; nadie
que no fuera él tocado
por el rayo del
no Dios, ninguno que no fuera su coraje para el abordaje
del vaticinio hasta el estremecimiento soplándonos lo que
ni el ojo vio antes ni la oreja oyó, la inmensidad
de la Herida el 58 con todo lo cruel
de su premonición en lava
líquida: La república
asesinada, en ese cuaderno
de tapas negras que él mismo fue voceando con
su vozarrón por los caminos como una auriga encima
de lo destartalado de un carruaje viejo tirado
por cuatro jamelgos yendo y viniendo en la noche
fantasmal por lo polvoriento del polvo; ¡nadie, y
renadie, ni antes ni después, ningún
mortal del aire así tan entero, tan
pellín y hombre, tan unimiento
primordial como nuestro padre violento!

Se nace rokhiano, con amarditamiento y lozanía
se nace rokhiano, sin estridencia, pensando
piedra y dignidad se nace rokhiano comiendo esa pobreza
acomodada que es la pobreza más pobreza
de todas la pobrezas, nadando
mundo, germinando
mujer, hablando
de hombre a hombre con el callamiento, apartado a
la órbita única de ser
sílaba en el Mundo, vertiente. De Rokha
fue vertiente.

Átomo de todos desde el vagido de Los gemidos el
22, mismo al tiempo
que Vallejo el otro apaleado apostó Trilce al
lenguaje lejos
de cuanto aplauso, hasta el velorio de Valladolid 106, desmesura
contra impostura. ¡De él

vinimos! No haya foto de esto. Y nada
de liviandades con el muerto. Si se mató
se mató, nada de Sic transit gloria mundi,
con mortadela o algo así. No amó la gloria.
Desparramó por el suelo el mito
de sus sesos. Latinajo del carajo: -In propria venit
et sui eum non receperunt. Vino a su propia casa
y los suyos no lo recibieron.




Desocupado lector

Cumplo con informar a usted que últimamente todo es herida: la muchacha
es herida, el olor
a su hermosura es herida, las grandes aves negras, la inmediatez
de lo real y lo irreal tramados en el fulgor de un mismo espejo
gemidor es herida, el siete, el tres, todo, cualquiera de estos
números de la danza es herida, la barca
del encantamiento con Maimónides al timón es herida, aquel
diciembre 20 que me cortaron de mi madre es herida, el sol
es herida, Nuestro Señor
sentado ahí entre los mendigos con esa túnica irreconocible por el cauterio del psicoanálisis es herida, el
Quijote
a secas es herida, el ventarrón
abierto del Golfo contra la roca alta es
herida, serpiente
horadante del Principio, mar
y más mar de un lado a otro, Kierkegaard y
más Kierkegaard, taladro
y por añadidura herida; la
preñez en cuanto preñez en la preciosidad de su copa es
herida, el ocio
del viejo río intacto donde duermen inmóviles los mismos peces
velocísimos es
herida, la Poesía
grabada a fuego en los microsurcos de mi cerebro de niño es herida, el hueco
de 1.67 justo en metros de rey es herida, el éxtasis
de estar aquí hablando solo en lo bellísimo de este pensamiento de
nieve es
herida, la evaporación
de la fecha de mármol con el padre adentro
bajo los claveles es
herida, el carrusel
pintarrajeado que fluye y fluye como otro río de polvo y otras
máscaras
que vi en Pekín colgando en la vieja calle de Cha Ta-lá
cuya identidad comercial de 2.500 años de droga y ataúdes rientes
no se discute, es
herida; la cama en fin
que allí compré, con dos espejos para navegar, es herida,
la
perversión
de la palabra nadie que sopla desde las galaxias es herida, el Mundo
antes y después de los Urales es
herida, la hilera
de líneas sin ocurrencia de esta visión
sin resurrección es herida. Cumplo
entonces con informar a usted que últimamente todo es herida.
                                                                               A Julio Fermoso.