mayo 24, 2015

Selección Haikus Occidentales.


1. Octavio Paz.

Hecho de aire
entre pinos y rocas
brota el poema.


Troncos y paja;
por la rendijas entran
Budas e insectos.


Sobre la arena
escritura de pájaros:
memorias del viento.


Noche de estío:
el sol alto despierto,
cierro los párpados.


Luna de estío:
si le pones un mango,
¡un abanico!


Lluvia de mayo: 
es hoja de papel 
el mundo entero.


Carranca acerba:
su gaznate hidrópico 
la rata engaña.


Para el mosquito
también la noche es larga,
larga y sola.


Miro en tus ojos,
caballito del diablo,
montes lejanos.


Maravilloso:
ver entre las rendijas 
la Vía Láctea.



2. Mario Benedetti

Pasan las nubes
y el cielo queda limpio
de toda culpa.

Si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo.


La muerte invade
de vez en cuando el sueño
y hace sus cálculos.


Inverno inverno
el inverno me gusta
si hace calor


Las religiones
no salvan / son apenas
un contratiempo


Pasan misiles
ahítos de barbarie
globalizados


Después de todo
la muerte es sólo un síntoma
de que hubo vida


Las hojas secas
son como el testamento
de los castaños


A nuestra muerte
no conviene olvidarla
ni recordarla


La mariposa
recordará por siempre
que fue gusano


Los hombres odian
presumen sueñan pero
las aves vuelan


Los dos ladrones
miraron a Jesús
y se miraron


Cada suicida
sabe dónde le aprieta
la incertidumbre


Si no se esfuman
hay que tener cuidado
con los fantasmas


Me gustaría
mirar todo de lejos
pero contigo


No sé tu nombre
sólo sé la mirada
con que lo dices


Cada trasplante
incorpora los flecos
del dueño antiguo


Cada comarca
tiene los fanatismos
que se merece


Los que caminan
sobre ríos de vino
a veces flotan


Si hubiera dios
nadie le rezaría
por no aburrirle


En plena noche
si mis manos te llaman
tus pechos vienen.


Hay pocas cosas
tan ensordecedoras
como el silencio.

Drama cromático
el verde es un color
que no madura.

Cuando mis ojos
se cierran y se abren
todo ha cambiado.
 
Los apagones
permiten que uno trate
consigo mismo.
 
Sólo jactancia
mi maleta es enorme
y está vacía.

Cuando lloramos
las alegres toxinas
nos abandonan.
 


3. Jorge Luis Borges

Algo me han dicho
la tarde y la montaña.
Ya lo he perdido.


La vasta noche
no es ahora otra cosa
que una fragancia.


¿Es o no es
el sueño que olvidé
antes del alba?


Callan las cuerdas.
La música sabía
lo que yo siento.


Hoy no me alegran
los almendros del huerto.
Son tu recuerdo.


Desde aquel día
no he movido las piezas
en el tablero.


En el desierto
acontece la aurora.
Alguien lo sabe.


La ociosa espada
sueña con sus batallas.
Otro es mi sueño.


El hombre ha muerto.
La barba no lo sabe.
Crecen las uñas.


Esta es la mano
que alguna vez tocaba
tu cabellera.


Bajo el alero
el espejo no copia
más que la luna.


Bajo la luna
la sombra que se alarga
es una sola.


¿Es un imperio
esa luz que se apaga
o una luciérnaga?


La luna nueva
ella también la mira
desde otro puerto.


Lejos un trino.
El ruiseñor no sabe
que te consuela.


La vieja mano
sigue trazando versos
para el olvido.



4. Ezra Pound.

En una estación de metro
el espectro de esas caras entre la multitud
pétalos de una rama negra.


Fresca como las pálidas hojas húmedas
de los lirios del valle
al alba yace ella junto a mí.



5. Antonio Machado.

El ojo que ves no es 
ojo porque tú lo veas; 
es ojo porque te ve.



6. Andres Neuman

Sin horizonte
En las alcantarillas
Termina el agua.


Hoja caída
Sobre el cristal del coche
envejecer.



7. Jack Kerouac

Ignorando mi pan
el gorrión
picotea en el pasto


Un toro negro
y un pajarito blanco
parados juntos en la orilla


Un globo
enganchado en las ramas
atardece en la plaza de al lado del zoológico


Esta noche de enero
un sapo enorme
en la puerta de casa


El estadio de fútbol vacío,
un gorrión
da unos saltitos en las gradas


Las suelas de mis zapatillas
están limpias
de caminar bajo la lluvia


Un pajarito
en la antena de la casa
tiene algo en el pico.


¿Por qué me estás mirando,
abeja?
Yo no soy una flor


La baja amarilla
luna sobre la
tranquila luz del hogar


Esos pájaros sentados
ahí afuera sobre la cerca
todos ellos van a morir.


Borracho como un búho,
escribiendo cartas
bajo la tormenta


Solo, en viejos ropajes,
saboreando el vino
bajo la luna


El sueño de Dios
es sólo
un sueño


Bajo el sol
la mariposa aletea
como la ventana de una iglesia


Lluviosa noche,
las hojas en lo alto ondulan
bajo el cielo gris


El otro hombre,
tan solo como yo
en este universo vacío.


El tren en el horizonte-
mi ventana
traquetea


Día primaveral
en mi mente
Nada


No hay Buda
porque
no hay yo


Después de la cena
con las garras cruzadas,
Medita el gato

No hay comentarios:

Publicar un comentario