diciembre 01, 2015

Selección de poemas de Soledad Fariña (del libro Donde comienza el aire).



Cansada de sus hombres. (sobre "La Gruta" de Gabriela Mistral)

en un hueco del mar
seguir en la ceguera

pide a su madre-piedra
en el silencio se hablan:
la oscuridad es buena

viene de ahí la noche gusto a salmuera y yodo
en mi garganta-roca la oscuridades suave
mis hilachas tamizan la luz
entre los peces

y mi locura viene del mar,
hijita mía
medio deshecha entre las olas,
hijita mía,

mi madre ciega.


Deseo.  (sobre "Altazor" de Vicente Huidobro).

Tu mirada de pichón de túnel
de automóvil
ah, beber las gotas de rocío
de tus cabellos tejer una cobija
y guarecerte
de la lluvia y la caída
beso tus cabellos
lavados con las nubes
del alba
ah, qué hermoso
qué hermoso
ves la noche y el día
y el eje en que se juntan
el día se levanta en tu corazón
y tu bajas los parpados
lavas tus manos
en la mirada de dios
saltas
del vientre de tu madre
a la rosa perfumada de tu atmosfera
la rosa de la muerte
despeñada entre los astros de la muerte
te sientas
al borde de tus ojos
estas solo
del enigma al enigma
encerrado en la jaula
de tu destino
quemas los ojos que te miran
en vano te aferras a los barrotes
de la evasión posible
no hay puerta de salida:
se secará tu voz
y serás invisible
ah, beber las gotas de rocío
de tus cabellos
tejer una cobija
y guarecerte de la lluvia
y la caída.


Los pájaros wudko (sobre "Se ha despertado el pájaro de mi corazón" de Lionel Lienlaf).

le cortaron mis sueños
a los bosques
le dijeron que yo era
el silencio
que los había despertado.


Ella (a Rodrigo Lira).

y que hago con el pijama
japonés si nunca vuelve y dónde
archivo su recuerdo


Árbol de la vida (sobre una arpillera  de Violeta Parra).

su cara color lila
mira con ojos grandes,
su pelo su pelo enmarañado
a crecido hacia arriba
transformándose en árbol,
sus ramitas erguidas buscan el sol
y abajo, la mano también lila
sostiene un pajarito.

Fue así   (a Raúl Zurita).

duro, el amor: blanda y blancas fosas, negras, tormento y golpe somos, caemos, arrastramos. Tu sueño se hace día, se hace noche tu sueño, luego con el golpeas. Sangras. hay grandes cavidades que se acercan. de al ausencia -dirás- también puede vivirse, letras y resta y queda, amén de la piel blanca como nicho de luz, epitafio de letras, ojos, herida la rga abierta sin poder suturar, hubo tantos, tanta montaña como ahora son nubes, tanto, y el cielo va escalando y se levanta para luego caer, caer, como cae mi vida, como cae tu noche, blanda, blanca.

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