marzo 29, 2015

Tres poemas de Sergio Moya (del libro El Viejo del Saco).




A lo Dalí.

Tomaré la noche por la estrellas
   el toro
      por las astas
         me queda estrechamente bajo

Levantaré mil kilos de nubes con mis pestañas
Abriré la boca
para tragar aire de estratósfera,
Ahumaré mis ojos
para que no me calcine el astro
y a la sazón
emprenderé mi osada empresa.


De mis ebras levitarán pastos
y mojados mis pies
Alucinaré con mi risa
para despertar las estrellas.


Desde la tierra
recostaré escaleras
de planeta
en planeta
y me creeré el principito
del tercer mundo
que zurcirá de oro
mi encanecido cabello.


Trasladaré la alegría
de tu recuerdo
para que el celeste abrigo de mis sueños
haga la paz bizarra en la fogata.

Querré volver
   volver
      volver
no en aves de fábulas
ni en carrozas con alas
sin otra cosa retornar con el beso al traje
para que me arrope de cuento.



Me Niego.

Me niego a envejecer por las ramas
Me niego a envejecer por la ranura
Me niego a envejecer por la natura
Me niego a envejecer por la siesta
Me niego a envejecer por los codos
Me niego a envejecer por los niños
Me niego a envejecer por los súbditos
Me niego a envejecer por la cresta.


Me niego rotundamente a las arrugas
Me niego rotundamente a las denotaciones
Me niego rotundamente al veredicto
Me niego rotundamente a las depresiones
me niego al juego solapado de las naciones
al negocio político de mi vida
al abandono de mis 10 pesos para la colecta
al panfleto, al amuleto, al tráfico de influencias.

Me niego a envejecer por el bicentenario
Me niego a envejecer por verte reír
Me niego a envejecer por verte morir
Me niego a envejecer por mis huevos
Me niego a envejecer por la Belucci
Me niego a envejecer por la ventana
Me niego a envejecer por otro año nuevo.


Me niego rotundamente a la tragedia
me niego rotundamente a quedar sin oreja,
sin ojos, sin espalda, sin sonrisa, sin pijama.
me niego a ser huérfano de los besos frugales
de la noche.
Me niego rotundamente a la demencia senil
a la arterioesclerosis, al alzhéimer y al alacrán.


Me niego a envejecer,
lo admito
me niego a envejecer por la puta.



Sin Esmoquín (canción).

No tuve esmoquín para estar ad hoc
no tuve sueños
no tuve puertos
no tuve amor.


No tuve esmoquin de tevinil
como cual pintor
buscando un cuchitril
para vivir.
no tuve besos, no...
ni pudor, ni cerilla que encendiera la seducción.


No tuve esmoquin para la ocasión
vivir del cóctel
de estribillos benditos,
sin compasión
no tuve esmoquin
No, solo ilusión
fui proscrito
de los versos más malditos.


Y entonces te vi
bajo un farol
leyendo poemas
de desamor.
Te sentía vibrar
en cada rincón
Tu lenguaje sensato
Deshizo el final
Esta vida fatal,
esta vida fatal.