agosto 22, 2016

Selección de poemas de María José Rivera Oyarce.



El espejo de Dios.

Para Eva o para Dios
que para el caso son lo mismo
porque los dos paren hombres.

Eva fiel reflejo de su padre
y no de da Adán ni menos de su costilla,
infinita repite su gesto paridor
Su ineludible condición de útero
en divina semejanza con su todo
No obstante los rumores mal intencionados
de su papel secundario en la historia
Eva siembra su esfinge con evidente sonrisa
y en trébol de su vientre el mundo vive
develada la duda
es fácil imaginarla preñada de universos
en estado original de gestación esencial
irreproducible en otra que no sea Eva
y su entrepierna profunda
Eva reclama
primogenitura de especie
como cáliz de toda cronología
individual o colectiva
a pesar de su negación
y de ese dedo acusador
que la señala siempre
desde la serpiente
y el costado supuesto que no era.



Vacuidad.


Hay veces que duele nacer con el día
ser una huella perdida y un hambre profundo
como si respirar llevase con sigo una espada
                                                      /en el vientre
una llama en el pecho que no deja de quemar
duele reflejarse en los espejos
y amamantarse de nada en el caos insalvable
                             /de ciertos cuartos prestados
de ciertas lineas oscuras
con una cruz invertida en cada palma y una
                        /piedra incrustada en los dedos
derribando gigantes en cada esquina
espiando lado a lado para pasar inadvertida
mientras la nada correo los huesos
y los verbos se van estrellando ante ventanas
ante palomas heridas y dioses diminutos
duele ser y no ser
y seguir siendo lo que nunca se ha debido ser
como si desde el útero hubieran escrito tu nombre
en páginas en blanco
en tierra de nadie
como si no hubiese motivo para seguir llegando a
                                                      /ninguna parte
llena de vacuidad por dentro
llena de vacuidad por fuera
En esta infinita angustia de perecer con la noche
sin haber alcanzado a descifrarse.



Despertar...abrir los ojos.


Despertar...abrir los ojos
con la secreta estampida de los sueños en retirada
con la oscura pestaña de la noche
revoloteando entre las sabanas.

He estado palpando el universo
pero dormida
en la absurda inconsciencia de la almohada
en la pegajosa niebla derramada
de mi cama profunda.

Habito el gesto suicida del soñante
en la última hora
previa muerte iluminada
para mi nombre amanecido
y me niego matinal
a parir relojes nuevamente
hilvanándome las pupilas.

Despertar es morir un poco cada día
en el vértigo del sol
en el hambre diario de compartir con otros
lo que no me pertenece
lo que la mañana me arrojó a los pies
después del banquete de las sombras
y me duele aquí adentro lo innombrado
los ojos nocturnos todavía... nocturnos todavía.
porque la penumbra es una herida
que el despertar no cierra.



Tu lengua divide el universo dentro de mí.


Tu lengua divide el universo dentro de mí.
y así, palpito profunda,
más profunda a cada instante
como si toda la tierra temblara entre mis piernas
como si en cada gemido
pronunciara el nombre olvidado de Dios.



Trastocados.


El tiene el hambre
que ella lleva en la mirada
inconclusa ella
espía sin prisas
el gesto que asemeja a los pájaros desprevenidos
con las mariposas extraviadas
sin embargo trastocadas van
no se reconocen
no se anclan
no se cosen los cuerpos
para no despegarse jamás
abandonado quizás
en una esquina de la memoria
que ha congelado el deseo
no hay estrellas que le señalen el reencuentro
porque le vértigo de su dualidad
hace equívoca esta hora
que no justifica los sueños.



Walking Around II.


Sucede que me canso de ser hembra
sucede que me espió en los rincones
e infinita me descubro en los espejos
mil veces repetida, mil veces condenada
en la suave oscuridad de mi sexo
en la húmeda incerteza de mi especie
el dolor y paraíso se conjugan en mí
mientras sangro mes a mes
mi aterradora condición de útero
Mi incomprendida magnitud de tierra
acusada del milagro que se oculta entre mis piernas
con pecado perpetuo de mi genero.
Sucede que me canso de mi sonrisa y de mi senos
de mi inmaculada pequeñez
y mi domestica impaciencia
sucede que me canso de ser hembra
sin embargo sería maravilloso
incendiar el verbo absoluto con le fuego de mis sangres
o acabar de un golpe con el yugo miserable de mi falda
sería hermoso
deambular por los caminos con un pezón al viento
apuntado a los culpables con mi postergado vuelo
no quiero seguir siendo solo vientre
Retenida, aplastada, amarrada como perro
replegada hacia adentro por el miedo
solo herida penetrada por la espalda
no quiero para mi tantas amarras
No quiero continuar siendo costilla
solo palabra
sombra diminuta que se espía
por supuesto gobernante de mi casa
por este día de siempre tiembla como la lluvia
cuando me ve llegar con cara de esclava
y solloza en su tránsito de lágrima
como nave a la deriva
y da brincos de cenizas arrojadas hacia esta hora
y me empuja a ciertas cavidades
ciertas líneas oscuras que creía olvidadas
subterránea, infinita, anhelante
dulce cuerda palpitante entre los labios
hay besos con olor a vino y repetidos ultrajes
acechando entre las sabanas que más amo
atadura y monedas de hambre entre puños cerrados
hay silencios que debieran ser caricias en mi
                           /oído y en mi espalda
hay cadenas en todas partes y puñales y desiertos
yo paseo con rabia
con uñas, con tacones, con pubis, con secretos
paso, cruzo esquinas prohibidas y veredas marginales
y oficinas donde reinan solo machos en sillones tutelares
bigotes, calzoncillos y corbatas
que ríen, roncan piedras y risas.


1 comentario:

  1. Tremenda obra. De verdad que da para antologías de la poesía chilena contemporánea.

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