agosto 11, 2016

Selección de poemas de Stella Díaz Varín




I. La palabra.

Una sola será mi lucha
Y mi triunfo;
Encontrar la palabra escondida
aquella vez de nuestro pacto secreto
a pocos días de terminar la infancia.
Debes recordar
dónde la guardaste
Debiste pronunciarla siquiera una vez...
Ya la habría encontrado
Pero tienes razón ese era el pacto.
Mira cómo está mi casa, desarmada.
Hoja por hoja mi casa, de pies a cabeza.
Y mi huerto, forado permanente
Y mis libros cómo mi huerto,
Hojeado hasta el deshilache
Sin dar con la palabra.
Se termina la búsqueda y el tiempo.
Vencida y condenada
Por no hallar la palabra que escondiste.


II. Breve historia de mi vida.

Comando soldados. 
Y les he dicho acerca del peligro 
de esconder las armas 
bajo las ojeras. 
Ellos no están de acuerdo. 
Y como están todo el tiempo discutiendo 
siempre traen perdida la batalla.

Uno ya no puede valerse de nadie. 
Yo no puedo estar en todo; 
para eso pago cada gota de sangre 
que se derrama en el infierno.

En el invierno, debo dedicarme 
a oxidar uno que otro sepulcro. 
Y en primavera, construyo diques 
destinados a los naufragios.

Así es, en fin... 
Las cuatro estaciones del año 
no me contemplan, sino trabajando.

Enhebro agujas 
para que las viudas jóvenes 
cierren los ojos de sus maridos, 
y desperdicio minutos, atisbando 
a la entrada de una flor de espliego 
de una simple abeja, 
para separarla en dos, 
y verla desplazarse: 
la cabeza hacia el sur 
y el abdomen hacia la cordillera.

Así es 
como el día de Pascua de Resurrección 
me encuentra fatigada, 
y sin la sombra habitual 
que nos hace tan humanos 
al decir de la gente.


III. El poeta

                                                  A Pablo Neruda y a todos los poetas 
                                                  que le anteceden y le suceden.

Un hombre caminando sobre el mar 
Sobre su corazón 
Camina cielo adentro 
Sobrecogiendo al sol con su mirada. 
Un hombre para quien todas las cosas son parientes lejanos. 
Nacido de la luz y de la sombra 
Con solamente aparentar tristeza 
Mueve a risa 
A quien tenga el placer de mirarlo

Perseguido por las aves y por las fieras
Y pensar 
Que solo en su mano izquierda 
Han crecido cien robles, 
Que para vivir un día de su vida 
No hay clepsidra inventada 
Ni medida de tiempo. 
El, con su corazón 
Bajo los pies, sobre el agua, 
Junta los cuatro puntos cardinales.

El amor le pasó por los ojos 
Como un vértigo 
Ebrio de abejas, sin heredad 
La muerte sólo sería muerte 
Si encontrara su mano. 
Que solo el hombre 
De pie, sobre el océano.

La alegría le teme 
Como a un mal pensamiento 
Y pensar que su frente es el muro 
Donde podréis dibujar 
Los más bellos grabados infantiles.

Así avanza 
Paso a paso sobre el agua 
Siempre despierto mientras el sueño 
Vive en los ojos Del resto del mundo.

Sin divisar jamas el horizonte: 
su mirada de golfo perdido su mano derecha de fuego. 
Su boca 
El alud que sepulta con una sola de sus palabras.

Y qué solo 
Va el hombre de espalda al sol 
perseguido de niños y sueños 
Engañador de cambios terrestres 
Entre la muchedumbre de los peces.

Ah si encontrarais otros ojos 
Con mas lejanía 
De inconclusa oscuridad.

Camina Entre el canto de los peces 
Sueltos como los hombres en su gran prisión 
Inefable como Dios cuando quiere ser hombre.

Distiende la pupila de brasa celeste 
A la estrella antigua 
En demanda de su halcón pez.

Oh fanal de ojo ciego 
Quiero caminar de pie 
Contigo sobre el agua 
Saludar la escama de gran pez 
Ser solicita con la bruma 
y penetrar la aleta oculta que insinúa una mariana de mar. 
Beber la leche que desparrama la ola 
Cuando tu gran corazón 
Quiebra la soledad.. . 

Sordo es el corazón del hombre 
Cuando camina de pie, sobre el océano. 


IV. Profecía.

Las grandes ausencias amenazan 
Cuando los mirlos 
Esos bellos pájaros 
Emigran 
Y la lejanía hiere sus alas 
El hombre no lo sabe 
Porque duerme 
Oculto por causa de la luz 
Para no prever la muerte. 
Entrega el dominio de sus sueños 
Y emancipa el caos 
Y pierde el poder 
sobre su propio río 
que lo recorre en longitud. 
Los abismos se acercan 
Y las múltiples aguas 
Devienen criaturas de espanto. 
Uncido al gran anillo 
Olvidará su trayectoria astral 
su fecundidad perecedera. 
Ocurrió 
Que cerró las pupilas ante la luz 
Y no estuvo más allá 
De las cosas presentes 
Ni creó una analogía superior 
a la distancia entre los astros 
Ni escuchó el soberano mandamiento 
De crear al hombre verdadero. 
Olvidado en el tiempo 
Aún persistirá en creer 
que fue un símil de su conciencia.


V. Palomas. 

Palomas con alas tiesas 
Que van y vienen 
Palomas atolondradas 
Que no regresan 
Palomas que son sin número 
Así perecen 
Palomas estalactitas 
Así parecen 
Palomas dueñas del mito 
No reverdecen 
Palomas 
Parodia y alas de las gaviotas 
Palomas cautivas de aire 
Ala y congoja 
Palomas Qué hacer ahora.. . 
Palomas 
Esqueletitos y yo sin voces.
Palomas 
Tiempo pretérito 
Ala y sinroja 
Jueguen en los espacios 
Palomas locas. 
Palomas compañeritas 
Veintiséis veces 
Son los latidos llantos 
Trece más trece. 


VI. Promesas 

No te preocupes 
Querido niño ávido 
Tendrás tu perro azul 
Te lo prometo 
Siempre que lo fabriquen. 
Ademas 
Te prometo un puro tiempo 
para lanzar anillos de por vida 
En la cercana sombra de los parques. 


VII. Ella 

Ella estaba parida tristemente sobre una ola, 
también recién parida. 
Y era su substancia, de amortiguado rostro revivido, 
como la mano empujada de rojo. 
y perennemente sola como el signo de su frente.

Ella, y el viento azul, meciéndola como un padre, 
con algo de brutal y algo de amoroso. 

Ella tenía asida a su cintura 
la acordonada mano del amigo. 
Tanta enramada para tanta sangre. 
Ella estaba parada como un pequeño 
invierno sedentario y en los ojos le bailaba la muerte. 

Para existir después de tanta primavera, 
ella debió tener un silencio estatuario en su única arruga frontal. 


VIII. Albedrío.

Yo soy la vigilia,
Ustedes
Son los hombres castigados,
Los labradores
De gestos oblicuos
Que al engendrar falsos surcos
La semilla huyó despavorida.
Ahora respóndanme
Con una mano enguantada
A flor de corazón.
Cuál es la fecha exacta
Entre Aldebarán y Andrómeda.
El día en que los cuervos
Cosechen lo suyo
Entre las más grandes estampidas
De todos los tiempos. Amén.

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